• ALEJANDRA OROZCO

Crean sistema de monitoreo de CO2

Tuxtla.- Ante el regreso a clases presenciales y la necesidad de convivir pero de seguirnos cuidando ante el coronavirus, investigadores chiapanecos idearon un sistema de monitoreo que permite saber cuándo hay demasiadas personas en una habitación, lo que incrementa el riesgo de contagios.


Marya Johara Márquez Zepeda, estudiante de la maestría en Ciencias en Ingeniería Mecatrónica del Tecnológico Nacional campus Tuxtla, es quien lidera este proyecto como parte de su titulación, un monitoreo remoto de acumulación de dióxido de carbono que emite un índice de concentración de virus como el COVID en las aulas.

“Desde hace dos semestres se ha trabajado todo un proceso que lleva su seguimiento y sigue en desarrollo, principalmente se basa en una estación de monitoreo la cual cuenta con un sensor de dióxido de carbono el cual se calibra y nos arroja una idea en partes por millón para conocer la concentración dentro del interior del aula”, explicó.

En una situación normal, mil partes por millón bastan y no son recomendables para estar dentro de una misma habitación, sin embargo debido a la pandemia, a partir de 800 partes por millón es el límite para poder estar dentro de un salón de clases.

"La estación está construida por el sensor, también mide temperatura, y envía los datos mediante una red wifi, la cual se puede configurar de acuerdo a la que se encuentre en el lugar donde se vaya a instalar la estación y los envía a una plataforma en la cual se puede observar un indicador que nos dice el estado de la habitación, ya sea una concentración baja, media o alta y una gráfica que muestra el proceso de la concentración, ya sea a lo largo del día o el tiempo que se vaya midiendo", explicó.

Esto nos ayudaría para planificar la logística de regreso seguro a clases y que todos estén tranquilos en un ambiente controlado sin riesgo, para regresar 100 por ciento a clases lo más pronto posible sin contagios.

Por su parte, Ildeberto de los Santos, investigador y profesor que asesora su proyecto, ahondó que hasta ahora han instalado dos dispositivos en la escuela, uno en su cubículo y otro en un aula.


“El objetivo es en esta primera etapa visualizar cómo es el comportamiento de los niveles de CO2 en función de la arquitectura del aula para saber si hiciera falta más ventilación, tal vez abrir ventanas, entonces estamos haciendo una especie de perfilado de cómo cambian los niveles de CO2 en las condiciones que tradicionalmente se han utilizado más las aulas”, dijo.

Así, en función de eso se espera que se puedan hacer las adecuaciones o incluso la planificación de clases presenciales, por ejemplo, en función del número de alumnos que se van a tener por aula hasta cuánto tiempo sería seguro que dure una sesión de clases.

Este es un proyecto de investigación para aportar e impactar en los problemas de nuestro entorno, ya que la pandemia nos dio la oportunidad de que el monitoreo en otras áreas se traslade a cuestiones de riesgo sanitario, siendo útil y pertinente para áreas como laboratorios o aulas donde hay más riesgo por cómo están construidos sin ventilación.

Finalmente, el especialista detalló que el costo del dispositivo varía según dónde se adquieren los materiales, si es a precio de minorista son menos de mil pesos abarcando sensores, gabinete y la tarjeta del controlador, mientras que a mayor escala los costos disminuyen.

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