• EFE

Dan golpe de Estado y destituyen al jefe de la junta militar de Burkina Faso

Uagadugú.- Ocho meses después de sufrir un golpe de Estado, Burkina Faso se vio este viernes abocada a la confusión y la incertidumbre por una sublevación militar que intenta sofocar la junta castrense en el poder para restaurar la calma.


La Presidencia de transición de Burkina Faso aseguró que mantiene conversaciones con los militares sublevados esta madrugada en la capital, Uagadugú, donde no está claro si se trata de una intentona golpista.

"El teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba (presidente de la junta militar que dirige el país), ante la situación de confusión creada a raíz de un cambio de carácter por parte de algunos efectivos de las Fuerzas Armadas Nacionales (...), invita a la población a observar la máxima prudencia", indicó en un comunicado.

La Presidencia pidió también "mantener la calma ante ciertas informaciones que circulan, en particular en las redes sociales".

"Se están llevando a cabo conversaciones para restablecer la calma y la serenidad. El enemigo que ataca nuestro país solo quiere crear división entre los burkineses para llevar a cabo su acción desestabilizadora", añadió el comunicado oficial, si bien poco después se escucharon disparos cerca del palacio presidencial.

Burkina Faso se encuentra en una situación incierta después de que militares ocuparan desde esta madrugada varias zonas estratégicas de Uagadugú, donde cerraron escuelas, bancos y negocios.

De acuerdo con medios locales, detrás de este movimiento están soldados descontentos de las Fuerzas Especiales que son integrantes de la unidad Cobra.

"Queremos un verdadero señor de la guerra que libere al país", declaró uno de ellos al medio local Infowakat.

DETONACIONES Y DISPAROS

Según constató Efe, los soldados están presentes en los alrededores de la televisión nacional (cuya señal está cortada), la céntrica rotonda de Naciones Unidas, en la avenida Kwame Nkrumah, donde se encuentra la sede de la Unión Europea, y el barrio residencial Ouaga 2000.

En el centro de la capital, Efe pudo ver a ciudadanos aplaudiendo a los soldados que custodiaban ciertas calles de la ciudad, así como a manifestantes que portaban banderas rusas (mercenarios rusos ayudan al vecino Mali en la lucha antiyihadista) y pedían a los militares sublevados el derrocamiento de Damiba.

También se escucharon detonaciones de madrugada en el cuartel militar General Baba Sy, donde comenzó el pasado 24 de enero el golpe de Estado liderado por el actual presidente de transición, y que más tarde dieron paso al sonido de tiros esporádicos.

Estas circunstancias tienen lugar después de que el pasado 26 de septiembre un convoy de suministros que iba escoltado por el Ejército burkinés fuera atacado por terroristas cerca de la norteña ciudad de Gaskindé (provincia de Soum, región del Sahel).

El balance provisional oficial fue de once cuerpos de militares encontrados, 28 heridos (20 de ellos soldados, un voluntario por la defensa de la patria -civiles que colaboran con las Fuerzas Armadas- y 7 civiles) y unos cincuenta civiles desaparecidos.