• ALEJANDRA OROZCO

De arriba para abajo

Desde que estaba soltera e incluso cuando comencé mi vida en pareja, siempre he sido muy independiente, me gusta andar para todos lados haciendo mis cosas a mi ritmo, ya sea por trabajo o diversión, pero ahora busco jalar a mi familia a casi todo lo que hago, para pasar más tiempo con ellos.



Por ejemplo, durante las últimas semanas, hemos estado bastante activos y nuestra vida ha sido muy movida, literal hemos andado de arriba para abajo con las niñas, y hasta de Tuxtla las sacamos por motivo de mi chamba.


En Semana Santa, me tocó ir a hacer unas notas a San Cristóbal, así que lo tomamos como el pretexto perfecto para sacar a pasear un rato a las niñas, sobre todo a Elisa que le encanta conocer nuevos lugares, fue la primera vez que salíamos de la ciudad con las dos niñas, y requeríamos refuerzos.


Nos fuimos desde temprano con mi mamá, para que nos ayudara con las niñas en lo que yo hacía mis notas, y cuando acabé aprovechamos para desayunar, caminar y disfrutar que estaba haciendo menos calor que en Tuxtla, Elisa estaba feliz, pero se nos quería escapar corriendo a cada rato.


Renata también estuvo muy a gusto porque no es fan del calor y el cambio de clima le cayó muy bien, para esto salí bien preparada: dos cambios de ropa para cada niña, uno de frío y uno de calor, sus suéteres, para Renata hasta un gorro, el vaso de agua de Eli, muchos pañales, toallitas y hasta sus lentes de sol.


Cuando se sale de la ciudad hay que estar listos para los imprevistos, y es mejor que sobre a que falte, por eso llevamos tanta ropa y hasta un cobertor grueso en la cajuela, ese no lo utilizamos pero la ropa sí, porque Elisa se bate comiendo y a Renata se le moja por la saliva o cuando trae mucho tiempo el pañal.



Luego fuimos a Rancho Nuevo, y a Elisa le encantó ver tanto pasto, los juegos, los caballos, su papá hasta le compró un sombrero y no se quería ir, jugó todo el día y de regreso se nos durmió de lo cansada que estaba, pero la verdad es que se la pasó increíble.


La semana pasada, me volvió a tocar trabajar allá, pero como Rodrigo también estaba trabajando otra vez recurrí a mi mamá, estuvimos las cuatro solas y nos fue un poco más difícil, pero prefiero llevarlas para tenerlas cerca a haberme ido sola y estar con el pendiente, es que me avisaron de un día para otro, y como no tengo banco de leche, no iba a poder extraerme tanto para dejarle a Renata tantas onzas por si tardaba en volver.


En esta ocasión, sí nos sirvieron las mudadas extra porque tuvimos un incidente de batición de popó con Renata, tuve que venir a lavar ropa pero lo importante es que se solucionó, aunque no es tan cómodo para mi trabajar llevándolas, sí me siento más tranquila como mamá a que me estén esperando en casa y yo presionada por volver.

Esta semana también fue nuestro quinto aniversario, así que el sábado nos fuimos a comer solos mientras mi mamá y Sofi nos cuidaron a las niñas, ya nos hacía falta un tiempo en pareja, aunque comimos súper rápido porque sabíamos que a Renata le iba a dar hambre pronto y me tendría que salir corriendo, y así fue. Pero fue un rato agradable haciendo lo que más nos gusta hacer juntos: comer.


La verdad es que es una lata salir a cualquier parte con las dos niñas: armar la pañalera con ropa y pañales para las dos, cargar a una y a otra, ponerlas en sus sillas, andar dos carriolas para tramos largos, llevar ropa que me permita amamantar cómodamente en público, no saber nunca dónde dejé mi cartera o mis llaves, y así todo el show, pero ese es el precio de tener a dos niñas como las nuestras, que a nuestros ojos son las mejores del mundo.


Eso me limita a hacer muchas cosas, a menos que haya alguien que me ayude a donde voy, como casa de mi abuelita o de mi mamá, pero aún no puedo salir por ejemplo al súper o a la plaza con las dos, porque siguen estando muy chicas y Elisa todavía no entiende el darme la mano o quedarse cerca, si por ella fuera siempre saldría corriendo.


Por cierto, este fin Elisa se nos enfermó del estómago y anda malita, vomitó como tres veces el domingo y por la tarde le dio fiebre, esperemos que mejore pronto porque es una bala y nos duele verla decaída, callada, apagada, eso nos apachurra también a nosotros.


Y ahí me tienen, dando chichi a una y a otra todo el día, porque Elisa no quiere comer no tomar nada más que pecho, y su hermana también lo pide a cada rato, a eso súmenle que ando empezando con gripa y que me torcí durmiendo. Ustedes ¿cómo iniciaron su semana?

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