El āAbrecampoā, guardiĆ”n del camino en la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo
- NOĆ JUAN FARRERA
- hace 39 minutos
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Tuxtla.- En el universo simbólico de la Fiesta Grande de Enero de Chiapa de Corzo, uno de los personajes mĆ”s enigmĆ”ticos y menos comprendidos es el Abrecampo, figura mĆtica que cumple un papel esencial durante los recorridos y celebraciones tradicionales.

Para muchos habitantes y estudiosos de la festividad, su función principal es abrir paso y proteger a las chuntĆ” durante sus recorridos y bailes; para otros, es el guĆa que garantiza el orden y la armonĆa en medio de la algarabĆa colectiva que caracteriza a esta celebración declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La presencia del Abrecampo estĆ” profundamente ligada a la leyenda de MarĆa de Angulo, relato fundacional que da sentido a diversos sĆmbolos de la Fiesta Grande. Su imagen āun hombre pintado completamente de negro acompaƱado de una escobaā ha generado mĆŗltiples interpretaciones a lo largo del tiempo.
Para algunos, representa la memoria de la esclavitud negra en Chiapas durante Ć©pocas tempranas; para otros, es simplemente un sĆmbolo festivo que encarna la energĆa, la fuerza y el misticismo que envuelven a la celebración.

Durante la Fiesta Grande, los personajes principales son los Parachicos, las chuntĆ”, las chiapanecas, los mĆŗsicos tradicionales y figuras especiales como el Abrecampo, cada uno con un rol especĆfico dentro de la narrativa ritual que se vive en las calles del pueblo. En ese entramado colectivo, el Abrecampo destaca por su función de resguardo y conducción, reflejando valores comunitarios como el cuidado mutuo, el respeto y la protección, pilares del espĆritu festivo de Chiapa de Corzo.

Uno de los momentos mÔs representativos de su participación ocurre durante el tradicional recorrido de la chuntÔ, el 8 de enero, que inicia por la tarde-noche y recorre las calles al ritmo del tambor y el pito de carrizo. Aunque en la actualidad algunos grupos incorporan bandas o batucadas, la esencia del recorrido se mantiene casi intacta, con el Abrecampo abriendo camino y recordando que la Fiesta Grande no es solo una celebración, sino una expresión viva de identidad, historia y comunidad.




