• AGENCIAS

El Atleti se complica

Era susto o muerte y no fue ni lo uno ni lo otro. Y aunque el empate le alegra más al Atlético, que no mata, le deja mejor cara al Madrid, que no asusta. El equipo blanco dimitió de la Liga durante hora y cuarto, pero su rival, superior en ambición, en agresividad, en juego posicional, en sacrificio, en remate y a la contra, olvidó que Zidane es plusmaquista mundial de resurrecciones. Su hermano menor, Benzema, el único portador de gol en el grupo, mantiene ardiendo el clavo.



En el derbi de las previsiones, imaginó Zidane que era conveniente tocarle los costados al vecino. De ahi Rodrygo en la derecha, decisión seguramente vinculada al scouting: Chukwueze, hace una semana, abrió un boquete por ese flanco que defendió a duras penas Hermoso. Pero Rodrygo no fue Chukwueze. Y al otro lado quedó Asensio, esta vez a banda natural. Zidane será el último que se baje de ese barco. Y se entiende. Es un futbolista que maneja tantos registros que lo difícil es explicar por qué no acaba de romper. El fútbol que tiene en los pies está bloqueado en su cabeza. Así que el centro del campo quedó reducido la troika habitual, Modric, Casemiro y Kroos, el sustento del Madrid en tiempos de gloria y de entreguerras. Con uno más ahí bailó al Atlético en Valdebebas no hace tanto.


Al otro lado, Simeone tiró de instinto. Le gustan los rebeldes, según explicó tras recibir una invitación al silencio poco educada de João Félix, pero pone a los otros. A Lemar, en esta ocasión, que continúa con éxito su doble viaje: del banquillo al campo, de la banda al centro. La alineación vino a confirmar que la figura del argentino está muy por encima de la de cualquier jugador, pónganle el precio que quieran. Así que al Atlético le quedó un once ortodoxo y un banquillo de Versace.

Entradas Recientes

Ver todo