El gusano barrenador en la mira: Desde Chiapas se combatirá brote internacional con tecnología radiológica
- Redacción
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Tuxtla Gutiérrez, (EFE) .- El estado de Chiapas se ha colocado en una posición estratégica y de vital importancia para la seguridad agropecuaria del continente, luego de confirmarse que la planta productora de Metapa, ubicada en la región Soconusco, ya comenzó la producción y liberación de moscas estériles para contener el preocupante avance del gusano barrenador del ganado entre Centroamérica y los Estados Unidos. El despliegue de la infraestructura chiapaneca responde a una emergencia sanitaria internacional, coordinada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), debido a un rebrote de la plaga que obliga al continente a multiplicar por seis la producción actual de insectos hasta alcanzar los seiscientos millones semanales, una meta indispensable para salvaguardar el estatus ganadero de una región que genera el 28 % de la carne bovina del mundo.

La técnica ejecutada en las instalaciones de Metapa consiste en criar larvas de la mosca causante de la enfermedad para someterlas a radiación especializada que las vuelve estériles sin alterar sus capacidades biológicas. Al ser transportadas en avionetas y liberadas en las zonas de mayor riesgo epidemiológico, estos ejemplares se aparean con las moscas silvestres impidiendo que dejen crías o larvas, lo que disminuye la población de manera gradual y ofrece una enorme ventaja ecológica frente al uso extensivo de plaguicidas químicos. Esta barrera biológica, que históricamente había mantenido contenida la plaga en el Darién (Panamá), colapsó a partir del año 2022 debido a factores climáticos, cambios ambientales y la movilización de ganado sin controles sanitarios ni trazabilidad, lo que obligó a activar a la planta de Chiapas y proyectar una nueva instalación en Texas para robustecer el cerco epidemiológico.
Andrés González Serrano, oficial de Ganadería Sostenible de la FAO, estimó que con la incorporación de la planta chiapaneca y la optimización de los laboratorios de alta bioseguridad, se espera ver una disminución significativa de los casos en un periodo de doce a dieciocho meses, aunque la erradicación total requerirá años de inversión pública sostenida. No obstante, el especialista lanzó un llamado de alerta directo al sector productivo local al advertir que "la mosca estéril sola no nos va a salvar", enfatizando que los ganaderos chiapanecos constituyen la primera línea de vigilancia y deben reportar inmediatamente cualquier herida con larvas a los servicios sanitarios. Medidas preventivas básicas en los ranchos, como la desinfección y curación oportuna del ombligo de los terneros recién nacidos, así como mantener un manejo ganadero sostenible que respete los límites de las reservas forestales, resultan cruciales para evitar que los animales domésticos se conviertan en nuevos focos de diseminación de la enfermedad.




