El Mundial que no quisieron ver: Así fue el histórico México 71 silenciado por el machismo
- EFE
- 6 mar
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CDMX. – México 71 representa una de las hazañas más grandes en la historia del deporte nacional, pero también uno de los actos de censura más brutales. Con una selección de mujeres que logró lo impensable al llenar el Estadio Azteca con 110 mil aficionados, este Mundial femenil fue sepultado durante más de medio siglo por el machismo institucional y el olvido deliberado de la FIFA, que nunca reconoció el torneo y prefirió vetar a las protagonistas de esta gesta.
A cincuenta y cinco años de aquel evento, las pioneras que desafiaron las normas de su época reconstruyen el relato que la historia oficial quiso borrar. En entrevista, las exfutbolistas detallan la serie de violencias, censura y exclusión que sufrieron tras alcanzar un nivel competitivo que la selección varonil aún no ha podido igualar. Elvira Aracén, portera histórica de aquel equipo, recuerda con orgullo que fueron subcampeonas del mundo ante una multitud que jamás había visto algo igual, aunque el "premio" que recibieron de parte de las autoridades fue la prohibición absoluta de jugar en estadios profesionales.

El camino hacia la final contra Dinamarca estuvo marcado por una presión mediática asfixiante, amenazas telefónicas y constantes ataques destinados a desestabilizar al equipo. La defensa central Bertha Orduña relata cómo aquella semana previa fue una verdadera prueba de fuego donde la falta de apoyo y el hostigamiento constante minaron su rendimiento. Tras el partido, la exclusión institucional se hizo oficial: se les cerraron todas las puertas para volver a representar a México o integrar equipos profesionales, cortando de tajo el sueño de una generación brillante.
Para figuras como Alicia "La Pelé" Vargas, capitana y goleadora del equipo, el miedo de los hombres de "pantalón largo" fue el motor que las condenó al anonimato, pues no soportaron que las mujeres lograran en poco tiempo lo que ellos no pudieron en un siglo. A pesar de que la FIFA sigue sin reconocer oficialmente el torneo de 1971 —omitiendo que México ha sido sede de cuatro mundiales femeniles y no tres—, las jugadoras sostienen con firmeza que la historia no se puede matar.
La lucha de estas mujeres no fue en vano, ya que su legado fue la semilla que permitió que, décadas después, surgiera la Liga Mexicana Femenil. Hoy, las pioneras celebran que las nuevas generaciones puedan entrenar en condiciones dignas, lejos de los lotes de tierra y vidrios donde ellas tuvieron que forjarse. Sin embargo, no bajan la guardia; advierten que, pese a los avances, persisten injusticias graves como la brecha salarial, que hoy mantiene a las futbolistas con ingresos hasta diez veces menores que los de sus homólogos varones.
A más de 70 años de edad, estas mujeres se mantienen unidas por la amistad y la convicción de que el pasado de puertas cerradas jamás debe repetirse. Aprovechando la visibilidad que ha traído el próximo Mundial de 2026, las mundialistas del 71 continúan con su misión principal: hacer que muchas niñas jueguen fútbol, asegurando que el camino que abrieron a base de valentía y resistencia no tendrá marcha atrás.








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