El Señor de Esquipulas: fe compartida que une a Centroamérica y da inicio a la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo
- NOÉ JUAN FARRERA
- hace 2 horas
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CDMX.- El Señor de Esquipulas, conocido como el Cristo Negro, es una de las imágenes religiosas más veneradas de Centroamérica y un poderoso símbolo de fe, identidad y sincretismo cultural. Tallado en 1595 por el escultor Quirio Cataño, su santuario principal se encuentra en la Basílica de Esquipulas, en Guatemala, donde cada 15 de enero se celebra una de las peregrinaciones más grandes del continente, congregando a miles de fieles provenientes de Guatemala, México, Honduras y El Salvador.

La devoción a esta imagen tiene raíces profundas que anteceden a la conquista española. Antes de la llegada del cristianismo, Esquipulas ya era un importante centro ceremonial vinculado al dios maya Ek Chuah, deidad del comercio y los caminos. Con el paso del tiempo, las creencias indígenas se fusionaron con la fe católica, dando origen a una devoción singular cargada de simbolismo, misticismo y esperanza.
A lo largo de los siglos, numerosos milagros y favores atribuidos al Cristo Negro, han fortalecido su fama como una imagen milagrosa y protectora de los pueblos.
Algunas fuentes, afirman que fue desde el siglo XVII, cuando esta devoción cruzó las fronteras guatemaltecas y llegó a Chiapa de Corzo, a través de las antiguas rutas coloniales, transitadas por comerciantes, misioneros y peregrinos. En este histórico municipio chiapaneco, el culto al Señor de Esquipulas se integró de manera natural a las tradiciones locales, adoptando rasgos indígenas y mestizos que hoy forman parte esencial de la identidad cultural del pueblo.

En Chiapa de Corzo, la celebración del Señor de Esquipulas tiene como epicentro el barrio de San Jacinto, donde desde el 6 de enero se realizan novenas, rezos y preparativos comunitarios. El 15 de enero, fecha que coincide con la gran fiesta guatemalteca, marca un momento clave: el inicio de la Fiesta Grande de Enero y el primer día de salida de los parachicos, una de las expresiones culturales más representativas de Chiapas y de México.
La danza en honor al Señor de Esquipulas, trasciende el ámbito religioso para convertirse en un acontecimiento social y cultural de enorme relevancia, capaz de reunir a comunidades enteras y atraer a visitantes nacionales e internacionales. A esta celebración se suma la gastronomía ritual, con platillos tradicionales como la chanfaina y el estofado, que se comparten además con enramas y convivios, fortaleciendo los lazos comunitarios.
Integrado a la Fiesta Grande junto al Niño de Atocha, San Antonio Abad y San Sebastián, el Señor de Esquipulas representa un mosaico de devociones que reflejan la riqueza histórica, espiritual y cultural de Chiapa de Corzo. Su culto no solo simboliza la fe compartida entre pueblos centroamericanos, sino también la continuidad de una tradición viva que, año con año, renueva la esperanza y el orgullo de una comunidad profundamente arraigada a su historia.




