El Séptimo arte en el Sie7e: Train dreams de Clint Bentley
- EDDIE RINCTOYA
- hace 11 minutos
- 3 Min. de lectura
Al morir comprenderé que toda mi vida fue apenas el primer sueño.

A veces sucede que hay películas inundadas de publicidad forzada: las vemos una y otra vez en cada espacio, con tanta inversión que, al llegar al público, no siempre cumplen lo que prometían. Pero existen otros casos en los que una cinta se estrena sin grandes campañas y, de boca en boca, comienza a crecer hasta convertirse en aquella obra que nadie esperaba necesitar. Con Train Dreams ha ocurrido justamente eso: desde su estreno hace unos días en Netflix, no hay cinéfilo que deje de recomendarla, y por ello hoy hablaremos de ella.
¿De qué trata?
Train Dreams sigue la vida de Robert Grainier, un leñador y obrero ferroviario en la América del siglo XX. A través de él, la película explora el amor, la pérdida y el paso del tiempo como parte esencial de la experiencia humana.
Su director
Clint Bentley es un guionista y director estadounidense cuya filmografía, aunque breve, ha comenzado a resonar. Su ópera prima, Jockey (2021), retrata a un jinete veterano que busca un último campeonato mientras enfrenta la aparición de un joven que asegura ser su hijo. Con Train Dreams (2025), Bentley adapta la novela corta de Denis Johnson, además previamente participó como coguionista en Sing Sing (2024), historia sobre un programa de teatro en prisión.

Su estilo es profundamente poético: silencios que hablan, personajes cotidianos llenos de dudas, soledad y amor, que enfrentan la existencia con vulnerabilidad y resiliencia. El paisaje y todo lo que rodea a sus protagonistas se convierte en un espejo interior de sus emociones. Sus películas se centran en la contemplación del paso del tiempo, recordando autores como Terrence Malick o Kelly Reichardt, donde lo poético inunda lo narrativo.
En Train Dreams
Nos recuerda la dualidad de vivir. En la infancia y adolescencia, el tiempo parece infinito, los días se alargan, pero sin aviso, la vida cambia de ritmo y comienza a parecer rápida, incluso repetitiva. Quizás crecer y acumular años nos hace conscientes de lo fugaz que es esta experiencia.
Eso mismo le ocurre a Robert Grainier: recuerda momentos breves de su infancia que lo marcaron, pero al seguir viviendo descubre que muchas cosas carecen de sentido, mientras otras – por pequeñas que sean – permanecen para siempre. La vida es un misterio: un desconocido se convierte en compañero, se construye un hogar, se es padre, y por instantes todo parece tener sentido, hasta que el tiempo lo transforma.

Como las vías del tren, vamos trazando caminos que eventualmente abandonamos por otros. El presente olvida al pasado, y sin querer cada día estamos ahí, acumulando recuerdos que, al volverse lejanos, nos revelan qué tan felices o infelices fuimos. Train Dreams contempla la vida con un rimo lento, invitando a observar las pequeñas cosas que sostienen la totalidad. Personas que conocemos desaparecen de nuestra vida, la muerte nos visita, y descubrimos la brevedad de respirar y la memoria. Grainier, entre la naturaleza, es poco a poco consumido por la modernidad ferroviaria, que también terminará por volverse vieja.
La película cuenta con un elenco liderado por Joel Edgerton, quien entrega una interpretación íntima y sólida, quizás de las mejores del año. Lo acompañan Felicity Jones, Clifton Collins Jr., Kerry Condon y William H. Macy, todos aportando solidez y sensibilidad al relato.
En recomendación
Train Dreams es de esas películas que no solo hablan de la vida humana, sino que se convierten en un retrato íntimo del paso del tiempo. Por un momento todos nos sentimos inmortales, pero cuando descubrimos que no lo somos, los años pesan, la piel se arruga y los recuerdos se desvanecen. Sea esto una bendición o no, así nos toco vivir. Porque al final, solo somos las hormigas de nuestro mundo y, sin embargo, el universo entero es nuestro nido.





