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En profunda crisis

El público de las gradas del Estadio Corregidora y de cualquier recinto en el que Querétaro juega de local se fue. La gresca del pasado cinco de marzo, entre aficionados de Gallos Blancos y del Atlas provocó una sanción en la que los equipos de los blanquiazules juegan sin público en las gradas, a partir de ahí el conjunto queretano dejó de aparecer en una fase final en cualquiera de sus categorías.


Gallos cayó en depresión porque, para el Apertura 2022, el equipo de Primera División, junto con la categoría Sub 18 y Sub 20, quedó en el último lugar de la tabla. La categoría femenil, a su vez, está eliminada a falta de dos jornadas.

En los despachos, el equipo de Querétaro argumenta que perdió 115 millones de pesos, después de la gresca entre aficionados del Atlas y de Gallos, el pasado cinco de marzo, que provocó un saldo de 26 lesionados. El episodio que le dió la vuelta al mundo provocó que Gallos fuera sancionado con un año sin jugar sin público, en cualquiera de sus categorías.

Los efectos inmediatos se percibieron en el mismo torneo, Querétaro quedó en el antepenúltimo lugar y ninguna de sus categorías se clasificó a la fase final del torneo. Al siguiente semestre, con la salida de Cristante, llegó Mauro Gerk y detectó que la falta de público es uno de los factores que provoca la depresión en el equipo.

“Con el público, sería diferente. La gente merece venir y ojalá se resuelva ese tema porque son un apoyo importante, quizás eso sea lo que no está faltando", comentó Mauro Gerk, en varios partidos del Apertura 2022.

En la estructura de la directiva del Querétaro ya se perfilan varios cambios y la Liga MX les amplió el tiempo para vender la franquicia, a pesar que se había limitado a diciembre de este año. El regreso del público está descartado, porque fue una sanción que tomaron los dueños en conjunto.

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