• RUBÉN PÉREZ

Exigen hacer algo urgente contra exceso de topes en regiones Altos y Selva

Tuxtla.- Desde San Cristóbal de Las Casas hasta Ocosingo e incluso Yajalón, hay cientos de reductores de velocidad que, desde hace como 30 años, han generado no solo molestias entre los conductores particulares y del transporte público porque los viajes se prolongan, sino afectaciones en sus vehículos.



De hecho, comenzaron a circular uno volantes en donde se les recomienda a los conductores no detenerse en negocios donde han colocado topes, como señal de protesta porque, se dice, los dueños de esos establecimientos ordenan construirlos para que se paren y les compren ahí.


La campaña “en contra de los topes” es organizada por integrantes de la Unión de Transportistas de la Selva de Chiapas, quienes advierten que de forma constante se les dañan las suspensiones de sus autos, así como las cajas de velocidad.


Pedro Martínez, poblador del municipio de Ocosingo, recordó que desde hace muchos años han sufrido este martirio, “y es tanto lo que hacen, que hasta en las curvas ponen topes, y nadie les mete un alto a esas personas que se creen dueñas de las carreteras”.


Aseveró que él viaja de forma continua en la ruta terrestre San Cristóbal de Las Casas-Ocosingo, por lo que manifestó que por lo regular tiene que llevar su coche al taller mecánico porque las afectaciones, intuyó, son mayores por la colocación de esos reductores de velocidad.


“A cada corta distancia te tienes que frenar porque hay tope, pero eso afecta porque muchas veces viajas rápido, tienes prisa, y debes de frenar de golpe porque ya tienes el tope encima”, criticó.


Expuso que muchas gentes están hartas de esta situación, pero no pueden hacer nada porque la población que construye esos topes se torna violenta ante alguna recomendación o reclamo que se le haga.