Irene Nich, conversando de milpa entre mujeres
- EFE
- 28 nov 2024
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Tuxtla.- Hoy nos acompañan como anfitrionas Bárbara y Ale, quienes tuvieron el gusto de platicar con Irene Nich, defensora comunitaria de los derechos de las mujeres indígenas, de la tierra, de quienes trabajan la milpa, ella estudió agronomía y eso le permitió recorrer y conocer el estado, es maravilloso, los campesinos han sido muy generosos al recibirla, su mamá es tseltal, originaria de Oxchuc, su papá es tsotsil, de Chamula, pero está más conectada al linaje de Nich, que significa flor, por parte de su madre.

“Hace 20 años, San Cristóbal era un pueblo muy pequeño, a mi mamá la motivaba estudiar, le tocó vivir una época distinta pero estaba muy interesada en saber, en conocer el mundo, me enseñaba geografía, a escribir, ella puso esa semilla, y me impulsa a irme a la gran ciudad, estudié en Chapingo, no fue nada fácil, es complicado sacar una ingeniería, salir del pueblo, ahora lo veo a distancia, y qué mujer tan valiente de haber dejado ir a sus hijos, hoy tengo una hija, qué valor abrir esa brecha, como en la milpa… fue mi maestra de orientación educativa la que me presenta opciones, es de esas maestras que te cambia la vida, de las maestras que aman su trabajo y abren camino a otras mujeres”, reconoció.
Si bien Oxchuc es el municipio que más genera maestros indígenas, esa aspiración si la hay, pero agronomía no, su madre la acuerpó y resolvió muchas cosas, sin conocer, encontraron otros chiapanecos que iban hacia allá, y es que tampoco se nombraba la diversidad de los pueblos indígenas, ellas salen de su comunidad a los 15 años, es un reto y son pocas las mujeres que estudian estos perfiles, por género está separado, las mujeres son maestras pero no agrónomas, y en la milpa también, ella se encuentra a un antropólogo que le dice que hay otras maneras de hacer la milpa, y conecta con la milpa, le da una conexión distinta al territorio, a su abuela, hablan de herencia.
“En Chiapas somos rurales en muchos sentidos, todos recordamos haber comido tortillas hechas a mano, cosechar, está muy presente la milpa, sin embargo todo desfasado, en la misma universidad hay un tipo de agricultura y cuando regreso no vi muchas cosas, yo presenté mi libro Los guardianes de la milpa en California, Argentina y la India, estamos cerrando ya, el libro se escribe durante pandemia, en ese momento de crisis y de cambiar la conciencia, cada uno de los actores pudo platicar con su abuela, con su padre, con su madre la experiencia y a partir de eso escribir, nos corresponde a nosotros contar la versión de nuestra historia, somos siete autores de lugares tan distintos que nos permitió unir piezas de rompecabezas, qué pasa en la zona norte con el Chichonal, en La Concordia, en Motozintla”, relató.

Explicó que la milpa sostiene a la cultura, y como nos han dicho que nuestra cultura radica en la pobreza, pareciera que fuera negada, en el caso de Oxchuc es circular, hay una gran diversidad de especies, los campesinos o guardianes crean corredores de milpa, creando 100 especies, abastecen alimentos, que se comparten cuando vas a la comunidad, te regalan chayote, cacahuate, es gente muy generosa, que a veces, porque está tan presente no lo valoramos tanto, hay otra narrativa diversa a la negativa, un mercado, están las autoridades, hay un complemento, pero se está perdiendo porque están obligados a migrar, siendo mano de obra calificada para la cosecha en el norte del país.
“La milpa sostiene la vida, la cultura, hablamos de música, ceremonia, intercambio, conversación alrededor del fuego, la milpa no es el maíz, por supuesto que es importante, pero la milpa es una cultura, una forma de apropiarnos del territorio, terminamos reduciéndolo a lo más sencillo, queremos promover que es una forma de vivir sustentable, da una diversidad de semillas, animales, el caldo de rata, queremos promover mucha dignidad en que los pueblos pueden contribuir a una cultura sostenible, tenemos gran diversidad, de cada una de las regiones, en la zoque o norte tienen una forma de manejar, respetar y conservar, pero la alimentación quiere ser privatizada porque las trasnacionales quieren abastecernos y marginar a los campesinos”, añadió.
Por ejemplo, Canadá quiere un tipo de maíz porque tiene antioxidantes, en la medida que hablan de Chiapas como marginación, tiene sistema muy innovador, tiene todo el potencial para abastecer al estado, somos rurales pero campesinos especializados, la experiencia está en el territorio, las mujeres saben cuidar el maíz, en el hogar lo transforman en tortilla, tamales, atole pero hemos sido indiferentes, porque cocer un frijol son tres horas, hacer la tortilla es levantarse temprano, no estamos valorando nuestra propia cultura y queremos blanquearnos a otra forma de consumir alimentos, hay restaurantes y lugares, podríamos no tener problemas de alimentación, pero vivimos con nuestra propia historia.
“Hay una narrativa dominante, que es masculino, pero la agricultura se tiene que ajustar y si no, tendrá consecuencias, como la no participación, que los programas no tienen el impacto por no reconocer al sujeto que lo promueve, y somos las mujeres, por qué no están más presentes en los programas, porque todavía hay un imaginario masculino, no es correcto, en el campo, en la agricultura, en los procesos sigue habiendo más mujeres, Chiapas tiene problemas de reconocer ese tema, dicen que las mujeres están marginadas, también los hombres pero no lo quieren asumir, es más fácil señalarnos, se rompe ese ciclo de machismo, si me siento mal, si quiero ser apapachado, los campesinos tienen miedo a ese sistema monocultivo, bajo el sol intenso todo el día, hacer surcos de 100 metros de sol a sol, pero la milpa no es así, vas a sembrar y luego te echas tu pozol o a la hamaca”, señaló.

Dijo que en la actualidad, se ataca la cultura en todos los sentidos: vestimenta, color de piel, idioma, cómo te mueves, eso lo reviven los jóvenes con más impacto por las redes, niegan quienes son para sobrevivir al sistema, van a cosechar a Sinaloa pero no van a decir que son indígenas, están en esta constante negación, por eso quiere mandar pequeños mensajes, de que esto es la milpa, algunos van a ser buenos sembradores, no todos algunos, pueden transformar, ser buenos cocineros, saber sobre la semilla, una amplitud de temas, pero estamos tan reducidos que no tienen tantas opciones, si sé del tema, si cierras las posibilidades a mujeres y jóvenes, el empleo y salario están igual que hace 20 años, los programas tienen que actualizarse en perspectiva de género, se tienen que abrir otras posibilidades, ahí es donde dicen qué hago si no estudiaron, son campesinos, tienen una experiencia vasta, si reconocemos la historia, herencia y se dignifica, de ahí te impulsas, qué bonita es la sabiduría que la abuela sabe con sus manos producir alimentos.
“Todo el trabajo lo tenemos que difundir de manera sencilla y clara, posicionar estos rostros para que los jóvenes se reencuentren y no tengan que pasar este camino, ya tenemos el material, me gusta mucho la agricultura, con mi milpa estoy contenta, hay gente a nivel internacional que aprecia más esto que nosotros, la gente espera escuchar todo esto, es maravilloso cuando llegas a otros países… la herencia campesina es muy digna, podemos recibirla con mucho amor”, finalizó.








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