La aventura de ser mamá: Desempolvando ropa de maternidad
- ALEJANDRA OROZCO
- 12 sept 2021
- 3 Min. de lectura
Tuxtla.- Esta semana me di cuenta de que mis pantalones ya no me cierran, aún con el viejo truco de ponerle una liguita al botón para que estire... mi pancita está creciendo y llegó el momento de sacar la ropa de maternidad que tenía guardada desde que nació Elisa.

Qué bueno que la guardé... algunas cosas las compré y otras me las donó una amiga, y creo que es algo muy bonito, guardar este tipo de cosas tan especiales que le pueden servir a otra mamá y que vienen cargadas de la bonita experiencia de esperar la llegada de un hijo.
También empecé a ver qué cosas de Elisa todavía tengo, la verdad es que sí regalé algo de ropita cuando me pidieron una donación para una familia de escasos recursos, pero la mayoría de las cosas aún las tengo... yo estaba segura de que nuestro segundo hijo sería un niño, pero dije “por si las moscas”... y aquí estamos, esperando a otra niña.
Esto de guardar y reutilizar la ropa -tanto de mamá como de bebé- es bueno para el medio ambiente, para la economía y para aprender a tener un estilo de vida más orgánico, no se trata de acumular cosas sin sentido, sino de depurar aquello que difícilmente servirá y guardar lo que puede tener una segunda vida.
Además, me encanta la idea de que Renata utilice lo que se le veía tan bello a su hermana, ver cómo va a cambiar de vista en otra bebé y recordar la etapa de chiquita de Elisa, hay dos o tres cosas que me encantaron pero solo se puso como tres veces porque creció rapidísimo, y ya me muero por vérselas puestas a mi segunda hija.
Sacar ropa vieja también te hace sacar recuerdos bonitos, estuve pensando con qué ilusión me compré mi primer pantalón de maternidad, lo cómodos que son los vestidos prenatales y cómo te sientes totalmente diferente al ponerte esa ropa, te sientes más vulnerable pero a la vez más valiente, te sientes más tierna pero a la vez más fuerte.
Si me dejan darles un tip, no compren más de dos pantalones de maternidad y chequen que no les queden tan aguados; las blusas de lactancia son útiles (las que traen la opción de sacarse la bubi) pero a la hora eso es lo de menos y cualquier blusa sirve, lo que sí es muy útil son los bras de lactancia, cómprense uno de cada color, y los primeros meses también tengan a la mano protectores de lactancia, porque suele haber mucha producción de leche y así se evitan mojar su ropa.

Esa es mi duda... no sé si por el hecho de ya tener mi lactancia establecida volveré a pasar por pechos duros, fugas, constipación, solo por ser otra bebé y empezar de nuevo, o si simplemente Renata succionará cuando lo necesite y no tendré que pasar otra vez por todo.
Siguiendo con la ropa, la verdad es que con los pantalones tengo, ya que mis blusas por lo regular son holgadas y hasta ahorita me quedan, algunas ya no las puedo usar por quedarme chicas del busto, pero lejos de eso mi closet sigue funcional, y como también tengo maxi vestidos, este es el momento perfecto para usarlos y sacarles provecho.
Hasta ahorita he subido dos kilos, el embarazo pasado me dijeron que lo ideal era subir uno por mes y así lo hice, ahorita me dice el ginecólogo materno fetal que sumando lo que subes del bebé, placenta, líquido amniótico, útero y grasa no debes pasar de los seis kilos, así que sigo dentro de lo normal.
Elisa sigue súper chipil y hay días que aún se levanta mucho, cada hora por la madrugada, aunque ha habido noches de tregua donde solo se levanta una o dos veces, y neta que las agradezco mucho, porque me está pasando factura el sueño interrumpido.
Ahí vamos, ya rumbo a loa seis meses de embarazo, empezando a prever lo que se nos viene y a preparar lo que sea necesario para recibir a Renata, cada día la siento moverse más y eso me llena de alegría y esperanza.








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