LA AVENTURA DE SER MAMÁ: La alimentación a los 10 meses
- ALEJANDRA OROZCO
- 20 ene 2021
- 3 Min. de lectura
Cuando comenzamos con la lactancia materna, se me hacía increíble que con solo la leche que mi cuerpo produce fuera suficiente para nutrir y alimentar a Elisa... luego comencé a ver cómo se redondeaban sus cachetes, engrosaban sus piernas y brazos, y me maravillé de lo sabia que es la naturaleza.

Luego, empecé de impaciente por comenzar con la alimentación complementaria, por experimentar con ingredientes, texturas y sabores, por verla batida de papilla y saber si era de buen comer como nosotros... y hoy, a sus 10 meses, quisiera poder alimentarla con lactancia para siempre y que siguiera engordando como antes.
En su última visita al pediatra, que la ve cada dos meses, nos dijo que lo ideal era que subiera medio kilo desde la última consulta, sin embargo solo subió la mitad, y me dijo que si estos dos meses no recupera el peso deseado, me va a mandar fórmula para suplir la falta de nutrientes.
Prácticamente, ya puede comer de todo, menos sal, azúcar y leche entera, por lo que ya empezamos a experimentar con huevo, queso panela y pan, que hasta ahora no le habíamos dado, y al parecer le están gustando los nuevos sabores.
De verdad me estoy esforzando por darle una alimentación más variada, nutritiva y original, aunque a veces me limite el tiempo o el no ir al súper, porque otra vez estamos tomando algunas medidas de confinamiento ante la situación que vivimos; quiero que Elisa recupere el peso y no sea necesario darle fórmula todavía: me gustaría seguir con la lactancia por más tiempo, el que ella quiera, y que no sea una situación de este tipo la que me limite.
Un factor que seguramente tuvo que ver con el registro de un bajo peso, es que tuvo diarrea dos días, siempre coincide con su dentición, el médico dice que es porque aumenta la salivación y porque se meten todo a la boca por la molestia, y así sucedió, pues ya le vienen los dos dientes de arriba.
Es que realmente le sufre con los dientes: está molesta, lloroncita, se despierta a cada rato por las noches, come menos, se rasca, y ahora también rechina la puntita de los nuevos dientes con los que ya tiene, pero ahora la he notado así por más tiempo, así que creo que son más grandes, o es más molesto con los de arriba, no lo sé.
El plan es que al año de edad, Elisa se incorpore a la dieta familiar y ya podamos comer todos de lo mismo, aunque preferiría seguir evitando sales y azúcares, o seguirle cocinado así, la idea de todo esto era acostumbrarla a comer sin estos elementos, y si se puede, lo queremos seguir implementando.

Hasta ahora, tal parece que le gusta comer de todo, las frutas le gustan pero no la llenan, por lo que prefiere las comidas sustanciosas como las papillas de carne con verduras, también ha probado pasta y arroz, y sus favoritos son la pera, el plátano y el aguacate, eso siempre se lo acaba rapidísimo.
Cuando recuerdo nuestros primeros días y semanas con lactancia materna exclusiva, lo difícil que fue y lo satisfactorio que sigue siendo, pienso en cómo anhelaba que ya comiera otro tipo de cosas, y cómo ahora hay días en que me gustaría regresar el tiempo, y que mi hija fuera aún esa bebé que entraba en mi regazo, que abría su boquita buscando el pecho y que solo conmigo le bastaba para ser feliz y desarrollarse.
Aunque es muy desgastante seguir despertando cada 3-4 horas en las noches, lo seguiría aguantando con tal de que ese vínculo no desaparezca, sé que no le voy a dar pecho para siempre, pero quiero seguir con mi lactancia, con nuestra lactancia, el tiempo que sea posible.








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