La Columna: América y Chivas
- Annete Lewis
- 12 may 2024
- 2 Min. de lectura

América volvió a dejar demasiadas dudas en su pase a semifinales. Los de Coapa consiguieron de último minuto, el gol con el que igualaron el global, lo que le dio el pase a la siguiente ronda ante los Tuzos, un equipo que volvió a tenerlos en un palmo, los metió a una zona incómoda, los desnudó y exhibió en su estadio, pero a Guillermo Almada, sí, a ese estratega que tanto han vanagloriado en las últimas semanas, le ganó el miedo.
Tuzos encontró el gol, producto de un yerro increíble en la zaga de los de Coapa, tras un agobio importante. América pudo tener hasta un par de goles en los primeros minutos, pero el recién renovado Henry Martín no salió en su día; después, su línea más débil, exhibió sus malas formas. Entre Lichtnovski y Jonathan dos Santos, propiciaron que América volviera a sufrir.
Podemos hablar del arbitraje, pero todo es propiciado por una postura temerosa de Pachuca. Almada decidió agrupar una defensa más nutrida y meterse a su área a defender y aunque América no era tan peligroso, Tuzos dejó claro que, aunque pudo, el contragolpe no es su mejor herramienta, sus jóvenes prefieren atacar en bloque y cuando juegas tan lejos de la portería rival, es evidente que un solo gol no te asegura nada.
Que si lo de “Jona” y Valdés era expulsión, que si la jugada que precede el gol del empate en compensación eso no es más que la consecuencia de alejarte de una idea futbolística que te llevó a lo lejos.
De Chivas, poco hay que decir, le bastó lo más básico para avanzar, Toluca, tercero general, no fue el equipo que más goles anotó en el torneo, es más, se topó con un equipo que suma ya seis juegos sin recibir gol en contra y vaya que se notó que, desde la portería, hay orden.
Puntería será necesario de aquí en adelante y que hasta Javier Hernández se dé el lujo de ser parte de las fallas, es ya alarmante para un equipo que sorprendió, pero que ahora debe medirse a otro que no llega en su mejor momento. Clásico Nacional en semifinales puede ser algo bastante atractivo para un futbol mexicano que, de nuevo, tuvo en el arbitraje a un protagonista inesperado.








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