La Columna: La misma triste historia
- Annete Lewis
- 10 oct
- 2 Min. de lectura

Aquella escena en la que varios padres de familia reclamaban furibundos en un auditorio de Tapachula, tras una situación bastante complicada con un torneo de categorías menores, en las que les cayeron a los dirigentes del torneo en una pequeña “distracción” que hacía que el equipo de casa, que ya le había costado estar en semifinales, digamos que la tuviera fácil llegar a la final y de paso, quitarle un rival de mayor nivel. Se hizo todo un show.
La solución que esperaban los padres no era que decidieron llevar a los tres equipos involucrados al nacional, porque a resumidas cuentas, fueron dos los que se sintieron defraudados y uno se benefició de los dirigentes, por eso, hay padres que todavía siguen molestos, pero como se involucró el que dirige al club que representó a Tuxtla en aquel evento, pues ya, se conformaron.
Pero ya se sabe cómo fue que convencieron a los papás de aquel problema, la promesa fue que, se buscarían las formas de “mover” al presidente, ese que no les supo solucionar, ese que quiso ser “político”; pero terminó dejando sobre la mesa las “cabezas” de sus segundos. A partir de ahí se comenzó a gestar esa “revolución”; Vicepresidente y ese otro personaje, decidieron comenzar a sondear a las ligas, a los delegados, a los entrenadores, a los árbitros, con el objetivo de tratar de convencerles de que lo mejor es mover al Presidente y que alguien más llegue, pero de esos dos ¿quién puede levantar la mano y tener credibilidad?
Pues bien, nadie debe creerles esa película en la que van a simular que, se vuelve una “revolución”, van a seguir los mismos, aunque solamente cambien de posición, al final, la simulación se trata de hacer que se pelean, pero la realidad es que van a engañar a los basquetbolistas, pero no quieren darse cuenta porque eso es lo que han soportado, les gusta y lo quieren seguir.
EL basquetbol necesita cambiar de raíz, necesita que aparezcan nuevos dirigentes, algunos que no sean los que desde 2006 no han sabido encontrarle el modo a esto de trabajar en un basquetbol atípico, en el que si se imponen los intereses, van a seguir en las mismas, con los papás llorando cada vez que los dirigentes hacen de las suyas, eso ya está visto.






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