La Columna: Le tocó perder…
- Annete Lewis
- 24 oct 2025
- 2 Min. de lectura

Son equipo, son grupo y parece que actúan en favor de sus intereses, mientras ninguno de ellos esté en riesgo. Cuando algo rompe la tranquilidad de una manada como esa, en la que todos se cuidan la espalda, el daño siempre va a cobrar como víctima al que llegó recién, al que le tienen menos apego y quien puede terminar sacrificado en pro del grupo.
Eso fue lo que le sucedió a Mariana Solís, la hasta hace unos días inexplicable administradora del Parque Recreativo Caña Hueca.
Llegó tras salir inexplicablemente, de Jaguares FC, donde se presentó como Directora General del equipo; sin embargo, un día dejó de realizar esa labor para enrolarse como parte del equipo de trabajo de Maximiliano Eduardo García Betanzos, pero de esos casos en los que nadie sabe a detalle cuáles son las funciones y cuando parece que ya, era parte de la “manada”, cuando se complicó la situación terminó como la “sacrificada” en un problema que es producto de una desatención.
Todo está en recibos, en solicitudes. Todos sabían que, tras unos eventos deportivos, la empresa Estafeta tenía planeado realizar su premiación y pidió que fuera en ese escenario, el que provocó el “escándalo”; sin embargo, esa solicitud se aceptó con sus limitantes, pero al final, intervino alguien más y la empresa se “excedió” un poco en su premiación, convirtiéndolo en una pequeña gran fiesta. Pero todos, todos, sabían de ese evento.
Ahora que ya, la ex directiva de Jaguares FC y ex enlace administrativo de Caña Hueca debió aprender una gran lección, lo que mal empieza, mal acaba. Nunca fue cercana, no tenía posibilidades, a menos que mañana aparezca en otro puesto en el Ayuntamiento Municipal de Tuxtla Gutiérrez, cualquier otra cosa, deberá dejarle una ingrata experiencia, en la que deberá reconocer que, cuando del servicio público se trata, la “lealtad” siempre se va a teñir del color de moda, sin importar los sacrificios y los sacrificados. Todos quieren sobrevivir, sin importar lo que cueste.
Por otro lado, Estafeta también tiene su dosis de irresponsabilidad, socialmente responsable, la empresa de paquetería debería reconocer el exceso, pero lejos estamos de reconocer que, quizá, fue parte de un “arreglo” entre unos, que terminó evidenciando todo un sistema deficiente en el uso de los espacios públicos en la capital chiapaneca.





Comentarios