La Columna: Memo y Berterame
- Annete Lewis
- 8 oct 2024
- 2 Min. de lectura

¿Qué pasa si no podemos ganarle al Valencia?, ¿qué pasa si Estados Unidos nos gana o nos exhibe en el Akron?; seguro pasará lo contrario, México va a ganarle al Valencia y ante Estados Unidos, igual no se sorprenda si todo termina en un pactado empate, pero el tema pasará más por el balance que dejarán este par de juegos del relevo en el banquillo del Tri.
Nada que Javier Aguirre no sepa, el mismo “Vasco” lo dijo, es más maduro que antes y cualquier tema que surja desde los medios, tiene cómo paliarlos; el estratega pueda darse lujos, pero no debe caer en los excesos y volver a la palestra de los “naturalizados” e insistir con francisco Guillermo Ochoa, comienza a polarizar el tema.
En el caso de Berterame, volvemos al punto en el que todo inicia, como un naturalizado, constitucionalmente es mexicano, por ese trámite; es decir, tiene todos los derechos y obligaciones. En el futbol es diferente, y es finalmente el futbol lo que termina por convencer a estos extranjeros, para apurar el proceso de naturalizarse, les entrega ventajas en un futbol en el que, por ejemplo, abundan los “no formados en México”, un estatus que se les otorga a los naturalizados y que les permite atiborrar a equipos con jugadores no formados en México, que el término sería no nacidos en México.
Entre las ventajas, como la de encontrar espacio en los 18 equipos de la Liga MX con mayor facilidad, está también la de poder representar a la Selección Nacional Mexicana y ese es el principal argumento. En la actualidad, Berterame no está ni cerca de lo que consiguieran Funes Mori o Guillermo Franco, ambos naturalizados y seleccionados… y mundialistas por México.
Ni Funes Mori, mucho menos Franco, tenían mínimas posibilidades de jugar la Copa del Mundo con el país que los vio nacer, en México se encontraron la oportunidad perfecta, sin ser algo tan sobresaliente en el plano internacional, hemos creado en México una necesidad que cubrimos de la manera más sencilla.
Berterame quiere jugar un mundial, su profesión se lo demanda y en México encontró las condiciones para hacerlo, como quizá también lo piensa Quiñones o alguno otro; mientras, el chavo que se comienza a formar en una Tercera División, nacido en México, que sueña con llegar algún día, le suma a los obstáculos conocidos, el tema de luchar con esa facilidad de crear entorno más positivo para otros.






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