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  • Annete Lewis

La Columna: Momento de reflexionar

deportes@sie7edechiapas.com.mx


No es que suceda, pero el simple hecho de que se contravenga una disposición de lineamiento y estatuto, ya da como para pensar que, sin duda, antes de poder vigilar el interés del deportista como tal, podría tener otras consideraciones.

Hay asociaciones deportivas que, sin más ni más, tienen esa situación y en el deporte es muy común; por ejemplo, trabajadores de “base” que ostentan la presidencia de alguna asociación deportiva y cuando la cosa se pone fea, como para tener que radicalizar la postura, les alcanzará como para contradecir a quien le deposita el salario cada quincena. Es una situación que nadie considera, pero que le quita demasiada transparencia a los procesos.

Vamos a poner un ejemplo: Digamos que la asociación de patinaje de velocidad tiene que enviar a unos atletas a un evento importante, sabedores de que los procesos después de Nacionales CONADE requiere seguimiento, pero en la oficina gubernamental, apegándose a los lineamientos de austeridad, deciden que solo hay apoyo para unos cuantos de la delegación y mientras el resto comienza a buscar la forma para tener una mejor solución, algunos buscan un espacio en el que puedan relatar el hecho, pero el dirigentee, que en diversos boletines oficiales, agradece siempre a los que tienen la obligación de apoyar a los atletas con proceso de alto rendimiento; es más, pide a los padres que ya buscan soluciones, que se atiendan a lo que todavía buscará gestionar.

En fin, imaginen que de esta supuesta historia, el apoyo ya había sido “negociado” entre la dependencia y la asociación, pues como uno es empleado de la otra, no hay manera de conflictuar, se gana como empleado, aunque se pierda como dirigente y así se va contruyendo esa cadenita en la que, fuera del lineaminto, se da la posibilidad de este tipo de suspicacias, porque al final, podrá haber una que otra protesta, pero nada que irrumpa la tranquilidad que entrega una posición ventajosa para sacar provecho personal y relagar a segundo plano a los deportistas.

En fin, el cuento de nunca acabar, al que también suman por su displicencia, quienes deben vigilar que, quienes dirigen asociaciones, no tengan nexo labora con la dependencia que pueda condicionar sus funciones.

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