La Columna: Nadie tiene la culpa…
- Annete Lewis
- 28 ago
- 2 Min. de lectura

De tener como aspiración, ocupar la silla que, se supone, dejó vacante Bárbara Altúzar en el Instituto del Deporte (damos por supuesto porque hasta el cierre de esta edición, no se hacía oficial), no es inalcanzable para nadie, más con esos mensajes de “si lo puedes soñar, lo puedes lograr” y esas cosas que la gente muchas veces se lo toma a pecho y busca las formas, a veces buenas, otras tantas quizá no son las mejores. Total, lo dijo Valdano, las Redes Sociales le brindan la oportunidad a cualquiera, de tener visibilidad.
No, no está mal aspirar, pero tampoco se puede negar que sus intenciones nacen desde el panorama poco alentador que exhiben en Chiapas, dos movimientos en esa dirección en menos de un año; es decir, desde que falleció Jorge Cuesy, que estuvo de interino Eliseo Licona y que fue relevado de inmediato por Flor Ángel Jiménez y la misma Flor Ángel cedió el sitio a Paty Conde, en el Indeporte no había tanto movimiento; sin embargo, fue en ese mismo sexenio donde se creó el Fideporte, que fue la “caja chica” de aquel gobierno.
Entonces, cuando cualquier personaje observa que en este tema no hay rumbo, hace falta una proyección real, un desarrollo de un plan que genere actividades enfocadas a mejorar en esa arista que, si bien no es prioridad en el estado, ha sido una herramienta muy mal usada. Entonces, como se dan cuenta que cualquiera puede ser el elegido, pues eso puede hacer pensar a cualquiera que puede, como cuando se dice que “a río revuelto…”
El cese de Bárbara Altúzar, en caso de que ya sea oficial, no está ni cerca de ser por esa fotografía que circula en redes sociales, en la que se hace alusión a un montón de términos de la ideología woke; no, lo de Bárbara Altúzar va más allá, de alguna forma, alguien percibió que su llegada al Indeporte era más política que otra cosa y sus decisiones en las últimas semanas, junto al equipo con el que llegó, confirmó las dudas de quienes cuestionaron su nombramiento… la foto es únicamente el pretexto, Altúzar no era la ideal.
Es así como se tuvo otra convulsa semana en el deporte chiapaneco, en el Instituto del Deporte que volvió a despertar el interés de quienes piensan que es sencillo, que pueden porque es su “sueño”, pero en tiempos actuales, queda claro que se requiere de mucho más y que, hoy, cualquiera que llegue a ese puesto debe demostrar, de primera mano, que tiene perfil y ganas de trabajar en serio, alejado del blof de redes sociales, pensando en su imagen política.






Comentarios