La Columna: Poniendo las cosas en orden
- Annete Lewis
- 17 jul 2024
- 2 Min. de lectura

Porque cuando se anunció la salida de Jaime Lozano como entrenador de la Selección nacional, es un hecho que los cabos sueltos se reparten de acuerdo a los intereses de tal o cual, quedan muchos, pero nadie se preocupa por encontrarlos y que sean resueltos con lo que sucede en realidad y en la Femexfut se han convertido en especialistas en el arte del engaño, o del intento, mejor dicho.
El anuncio dice que, para el mundial de 2026, ya habían acordado que el plan era “reforzarle” el Cuerpo Técnico, con gente de mayor experiencia y cuando comenzó a sonar el nombre de Javier Aguirre o Ricardo Lavolpe, la primera pregunta fue necesaria: ¿estarían dispuestos estos dos a ser “auxiliares” de Jaime Lozano?
Obvio que no y Jaime Lozano lo sabía, por eso aquella frase de “déjalo que se corra solo”, es decir, ya tenían algunas semanas con este plan en marcha y cuando llegó el momento, ya con todo listo, ejecutaron un plan que había delineado poner a prueba los “valores” de Lozano, quien ni tardo ni perezoso les avisó que él si tiene “valores” y se hizo un lado de este, de nuevo, manoseado proceso rumbo al Mundial.
No es nuevo, tampoco novedoso. Previo a Francia 98, Bora Milutinovic caminó en la eliminatoria y tuvo acceso al mundial temprano, pero ya existía un plan para echarlo y se cumplió, tomando Manuel Lapuente el cargo y aquel famoso “Titanic”. La historia la cuenta Fernando Quirarte, que fungía como auxiliar de Milutinovic en aquel proceso.
Miguel herrera también tuvo que entrar de “salvador” y hasta el mismo Aguirre en aquel Corea y Japón 2002.
El comunicado de Lozano lo deja bien parado, pro la decisión que tomó. No prestarse a este manosea que, a todas luces, reconocen como un plan macabro, ejecutado desde quién sabe cuándo, porque Aguirre tenía trabajo y justo cuando está desempleado, comenzaron a echarlo a andar.
Pero Lozano también sabe que, en el proceso, fueron sus decisiones las que terminaron por hartar a los que mandan en la Selección, su última convocatoria que no justificó con resultados, pero un DT debe ser así, morirse con la suya, reconocer los yerros y no volver a caer en este juego seductor de la Selección Nacional Mexicana, que ya ha dejado decepcionados a varios.








Comentarios