La Columna: Un disparo en el pie
- Annete Lewis
- 26 jun 2024
- 2 min de lectura

No cabe duda que los dirigentes pueden presumir siempre de lo bueno que consiguen durante su gestión en la dependencia en cuestión, pero de lo malo nunca y hay algo todavía peor, como lo que recién hizo Ana Gabriela Guevara que en una entrevista desmenuzó los males del deporte mexicano, justo a unos meses de abandonar el cargo en la CONADE.
Es entendible que la responsabilidad de producir deportistas no es exclusiva de la CONADE, mucho menos la de conseguir proyectos para deportes en específico; sin embargo, como ente rector y gestor del deporte, es necesario que sus objetivos sea el crear entornos que faciliten a las instituciones correspondientes, los escenarios en los que se puedan desarrollar en ciclos completos, procesos bien elaborados, deportistas de alto rendimiento.
Dice la casi ex directora de la CONADE, que hay dos ejemplos de atletas que tienen todos los procesos juveniles y que van a coronar con los Juegos Olímpicos, que lo demás termina siendo una “bala perdida”, o mejor dicho en el argot deportivo “garbanzos de a libra” y en todo podría tener sentido si no es que, seis años después de despachar en la oficina más importante del país en materia deportiva, poco o nada se hizo para que no hubiera únicamente una bala de verdad en el barril del deporte y el resto de salva.
Hay dos situaciones importantes que contradice a la misma directora de CONADE, cuando habla de los espacios para el desarrollo de deportistas, con el ajuste económico que se aplicó a la Olimpiada Infantil y Juvenil, para convertirla con menos recurso, en los Nacionales CONADE y de paso, mandar a un rincón a los deportes de conjunto, a pesar de que el béisbol es el deporte favorito del todavía Presidente, que con el futbol tiene algo de escozor desde la medalla de oro en Londres de los futbolistas y del resto ni que decir.
Después, echar por tierra el proyecto de Academias CONADE, que comenzaban a fincar el primer filtro a nivel nacional, para reunir en el CNAR a lo más destacado de muchas disciplinas, evitando vicios federativos, pero que fue lo primero que deshizo de la anterior administración.
Dos pequeños detalles que seis años después redundan en que en México seguimos dependiendo de las “balas perdidas” para una dirigente que pudo cambiar esa historia, pero que decidió inclinar su paso por esa oficina por conflictos y presuntos malos manejos.








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