La Columna: Una muy mala analogía
- Annete Lewis
- 13 may 2024
- 2 Min. de lectura

La inercia futbolera que propician muchos factores de la actualidad, como el apodo de un candidato y su lazo con el futbol “profesional” de Chiapas, ha permeado en la aparición de la posibilidad de la vuelta de este futbol a Chiapas, dicen los incautos.
Pero en ese afán de aprovechar la inercia, los “aspirantes” al Indeporte se mueven y lo hacen por donde los lleva la corriente, para agradar y comenzar a dar sus “pasos” a la silla principal del deporte en nuestro estado; pero, dejen les cuento que, mucho se señala de las formas y en política, la forma es fondo, algo que muchos ya pasan por desapercibido.
Sí, ese tema de “Jaguares por siempre”, sí, tiene algo de realidad, hay algunos que siguen viviendo de eso, serán Jaguares por siempre porque fue lo más bonito que les dio el futbol y ahora que alguien se está uniendo a la inercia felina, pues hay que aprovechar; pero, por ejemplo, que alguien me cuenta, ¿cuántos partidos con Jaguares jugó Adrián Marín Lugo?, no es complejo, pero créame que no son muchos; es más, podría identificarse más con Cafetaleros de Tapachula.
Arizala claro que puede presumir de eso, hasta les paso que el buen Luis Venegas pueda sentirse Jaguar por siempre, aunque su época fue más de los Chargoy, la malita y encima, se paseaba pro San Luis, su tierra natal, afirmando que esa franquicia debía regresar para allá, de donde era antes de aterrizar en Chiapas.
El “Burrito” anduvo el fin de semana en Tapachula y Edgar Andrade, se las compro esos sí y la chiapanecada, pues bueno y dale.
Es para lo que alcanza, como es para lo que alcanza en materia de “aspirantes” que tiene el Indeporte, sabedores de que no hay menor situación, la carrera no es parejera y el deporte tampoco tiene muchas opciones. Deben de guardar reservas, ya son muchos compromisos con ese tema del futbol y para los que están en la “recta final” por el puesto, no olviden que, al final, van a terminar eligiendo a alguien para cubrir el tema de “equidad de género” y nos vayamos a quedar vestidos y alborotados, de nuevo.








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