La Columna: ¿Y los asesores pues?
- Annete Lewis
- 29 ago
- 2 Min. de lectura

Bárbara Altúzar debe recapitular su llegada al Instituto del Deporte, que, si bien todo lo que se hizo hasta el momento, tras la polémica por la “no inclusión”, ha quedado en evidencia que su entorno, sí, ese que arribó con ella a la dependencia, no está funcionando como debiera. De inicio no reconocieron que la papa estaba muy caliente y se la llevaron a la boca sin medir consecuencias.
Lo primero era identificar por qué Adonaí Sánchez Osorio estaba debajo de un reflector tan grande y cambiar ese rumbo, algo que no pudieron descifrar o de plano no lo consideraron nunca. Se ha dicho hasta el cansancio que, quienes llegan a dirigir esa oficina, lo hacen pensando en generarse una plataforma y estructura que les permita aspirar a un cargo político superior, quizá una curul en el congreso o dar el salto a una secretaría de distinta índole, si es que no se les considera para una boleta electoral o una lista de mayoría proporcional.
Después, como el enfoque es posesionar la imagen, no la labor de la nueva directora con su nueva encomienda, ahí es donde se hace más increíble que, si es destacar a la política, que nos e consideren los temas en agenda y cuidar esos pequeños detalles, que, sumados en el plano general, van inclinando a una falta de tacto y mala percepción de su labor. No existe mejor tarjeta de presentación que el trabajo y si el Indeporte comenzara a figurar en el tema mediático, por proyectos y actividades que tengan la intención de reformar una actividad que, pasa muy desapercibida y que se ha convertido en algo inoperante desde el punto de vista institucional.
Una plantilla grande e inoperante, hacen muy poco y consumen mucho presupuesto y de hecho, hasta Sánchez Osorio les dejó una herencia por ahí, con algunos muebles que, por más que los tienen en tareas nada cercanas a lo que hacían hace unas semanas, no alcanzan a entender los mensajes, los quieren fuera, pero esperan que se vayan solos… al buen entendedor.
Hay mucho que reformar en el Indeporte, pero quizá lo primero que debería hacer Bárbara Altúzar es reconsiderar a su grupo de “asesores” para que realmente hagan su trabajo y no pasar por este tipo de situaciones.









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