La XLVIII Marcha del Orgullo LGBT toma el Zócalo en medio de la euforia mundialista
- Redacción
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Ciudad de México, (EFE)- En un despliegue de color, resistencia y consignas políticas, miles de personas se movilizaron este sábado en la XLVIII Marcha del Orgullo LGBTTTIQAP+ en la Ciudad de México. Bajo el lema ‘Ante los ojos del mundo: mi lucha es tu lucha’, los contingentes partieron desde el Ángel de la Independencia con rumbo al Centro Histórico, aprovechando estratégicamente la atención internacional y los reflectores del 'Fan Fest' mundialista instalado en el Zócalo para visibilizar sus demandas de igualdad y paz. Activistas señalaron que la protesta cobra especial relevancia en un contexto global y regional donde la ultraderecha parece haberse puesto "de moda", haciendo referencia directa al reciente triunfo electoral del abogado conservador Abelardo De la Espriella en Colombia, lo que calificaron como una alerta para que las poblaciones de la diversidad se organicen más allá de los partidos políticos tradicionales.

La movilización evidenció una marcada división interna entre los contingentes festivos de los carros alegóricos y la denominada Contramarcha del Orgullo. Esta última facción instaló un plantón frente a las oficinas de la Secretaría de Gobernación (Segob) para reclamar las deudas históricas del Estado mexicano, priorizando la creación de una Ley Integral Trans. Durante la protesta, activistas trans denunciaron agresiones previas por parte de la Guardia Nacional y lanzaron duras críticas hacia la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, acusando al Gobierno de priorizar el resguardo de vallas e inmuebles por encima de las vidas de las disidencias. Durante el mitin se recordaron con solemnidad los nombres de víctimas de la violencia y la omisión institucional, como el activista Sael Silva Cisneros —asesinado a balazos este mes en Guerrero—, los 43 normalistas de Ayotzinapa y las más de 135,000 personas desaparecidas en el país.

El trayecto hacia la Plaza de la Constitución no estuvo exento de tensiones, ya que la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desplegó a más de mil policías, algunos de los cuales bloquearon provisionalmente con escudos y motocicletas el avance de la Contramarcha. A pesar de los intentos iniciales por restringir el acceso al Zócalo debido a las pantallas gigantes que transmiten la Copa del Mundo, los colectivos lograron hacer escuchar su voz frente al fenómeno del pinkwashing corporativo, argumentando que el apoyo real a la comunidad trans y de la diversidad debe ser permanente y no limitarse a la euforia de un evento masivo o al mes de junio. Con esta jornada, la capital del país rememoró una tradición de protesta que inició formalmente en 1978 y que desde 1999 convirtió al Zócalo en el bastión máximo de su resistencia.








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