• EFE

Las evacuaciones siguen a cuentagotas por el caos en el aeropuerto de Kabul

Kabul.- Cuatro días después de la toma de Kabul por los talibanes, el caos en el exterior del aeropuerto de la capital continúa, con miles de afganos incapaces de acceder al recinto mientras las fuerzas de seguridad disparan al aire para contenerlos.



Muchas de las familias que llegan al aeropuerto lo hacen después de ser convocadas por las embajadas de los países que los van a acoger, que les citan a una hora en una de las puertas del aeródromo, pero ahí se termina la ayuda que les pueden aportar.


Después son estas familias, algunas con varios niños, las que deben empujar durante horas para tratar de aproximarse algo a esa puerta, con avances y retrocesos constantes, que cada cierto tiempo se traducen en estampidas y la respuesta contundente de las fuerzas de seguridad con disparos al aire mientras los más pequeños lloran.


En cada acceso hay "tres cinturones" de seguridad con sus respectivas puertas, y en cada uno de esos cinturones hay cientos de personas. Superar uno es casi imposible, pero luego aun quedan otros dos con más multitudes, lamenta a Efe uno de los presentes, desesperado, en el segundo día consecutivo que trata de entrar.


JORNADA FESTIVA EN AFGANISTAN


La angustia y el caos en el aeropuerto de Kabul, contrastó hoy con una jornada en un principio festiva en el país, al coincidir en el un mismo día el aniversario por la independencia de Afganistán del Imperio Británico y la celebración más sagrada para los chiíes, la Ashura, con el beneplácito aparente de los talibanes.


En un gesto inusual, los combatientes insurgentes protegieron a los fieles chiíes de posibles atentados durante la Ashura, a pesar de que durante años esta minoría fue objetivo talibán y del grupo yihadista Estado Islámico (EI) por considerarlos apóstatas.


Ahora son los talibanes los que protegen a los chiíes, que representan cerca del 10% de la población afgana, contra los ataques habituales que suele reivindicar el EI contra este grupo, sobre todo contra la minoría étnica hazara que profesa esta rama del islam.


Esos atentados suelen ocurrir con frecuencia durante las grandes festividades chiíes, como la Ashura hoy, su día más importante, en el que muestran su duelo por el martirio de Husein, su tercer imán y nieto del profeta Mahoma, en la batalla de Kerbala (actual Irak) en el año 680 de nuestra era a manos del califa Yazid I.


Pero en esta ocasión, y coincidiendo con su rotunda victoria en Afganistán con la captura de Kabul el domingo, los talibanes han tomado el relevo de las fuerzas de seguridad afganas para proteger las procesiones en las que los hombres marchan por las calles vestidos de negro y ensangrentados mientras se flagelan la espalda.


Esas procesiones se celebraron en ciudades como Kabul, la norteña Mazar-e-Sharif y la occidental Herat, después de que los líderes talibanes se comprometieran a que nadie interrumpiría los ritos, algo que, en un principio, lograron cumplirlo.



Incluso se vieron imágenes de algunos fieles chiíes fotografiándose con los talibanes.


"Haremos todo lo posible para asegurarnos de que todos sean parte del país, incluso aquellos que se opusieron a nosotros en el pasado", dijo este martes el principal portavoz talibán, Zabihulla Mujahid, que por primera vez en décadas se mostraba en público.


LA CAIDA DEL TERCER IMPERIO


Los talibanes también conmemoraron la independencia del Imperio Británico, al coincidir con la victoria insurgente sobre otra "arrogante superpotencia".


"Hoy celebramos el aniversario de nuestra independencia del dominio británico, justo cuando hemos derrotado a otra superpotencia arrogante, Estados Unidos. Con nuestra resistencia les hemos obligado a retirarse del territorio sagrado de Afganistán", dijeron los insurgentes en un comunicado.


A lo largo de los siglos, con la derrota de los británicos, los soviéticos y ahora Estados Unidos, "tres imperios arrogantes han sido derrotados y expulsados de nuestra tierra por los musulmanes afganos", aplaudieron los talibanes.