Maluye Gordillo, química, empresaria y una mujer ejemplar
- ALEJANDRA OROZCO
- hace 59 minutos
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En esta ocasión, Ale y Pau nos traen a una invitada que es empresaria, académica, madre de familia, hermana mayor de cinco, de puras mujeres, y nos vino a contar lo que ha sido su trayectoria dentro de la academia, del mundo empresarial, las dificultades y también las cosas lindas que ha tenido en este proceso, ella es Maluye Gordillo Vidal, quien empieza este año feliz, con una familia abundante, acuerpadora, ‘nuegadito’, juntos, muy contenta y trabajando desde el 2 de enero.

“Yo nací en Chiapa de Corzo, ahí viví 40 días, de ahí me vine a Tuxtla, aquí nacieron mis cuatro hermanas, somos cinco, están Magali, Patricia, Lili, Alejandra y yo, yo quisiera a veces tener un hermano, pero de repente digo, no, aquí estoy bien, las he casado a las cinco, todas tienen hijos varones, yo soy la única que tengo dos hijas mujeres, la verdad estoy muy feliz y es mi regalo, lo mejor que me ha dado la vida”, señaló.
Maluye estudió en la UNAM la carrera de Químico farmacobiólogo, le fue muy bien, vivió en México, pasó todas las aventuras que se pasan en la Ciudad de México, desde subirse al trolebús, al metro, no había tanta comunicación como ahora, en bibliotecas se la pasaba estudiando, en grupo con sus compañeras, después de dos, tres años de casada regresa y se incorpora porque un compañero se iba al COBACH y le deja una plaza en la Facultad de Nutrición.
“Me la dan, era para mí y me va muy bien, pero por la crianza también de los hijos y por otra oportunidad de trabajo, me tengo que cambiar a la Facultad de Biología, ahí fui muy feliz, en nutrición también, pero yo no podía compartir mis horas de biología con nutrición, ni con odontología, por el esquema que se estaba manejando académicamente, entonces, me decidí por odontología, la Facultad de Odontología me acuerpó y me sigue acuerpando de una manera increíble luego de 35 años”, señaló.
Actualmente continúa como profesora e investigadora de tiempo completo, muy bien ganado, ha sido muy feliz, no estudió para ser docente, pero la vida la mandó, cumplió las expectativas y en la Facultad se siente muy feliz, siempre pendiente de los cambios de los chicos, se jala mucha energía, hay mucha energía bonita en la universidad, aparte, la universidad le dio beca de maestría, y la oportunidad para estudiar su doctorado, lo acaba de terminar hace dos años, en Riesgo y protección civil, pese a que le tocó pandemia en una parte del doctorado.
“Soy la segunda generación de doctorantes, fui la única mujer, fueron 14 hombres en esa generación, yo entré becada, no sabes qué experiencia tan bonita, porque me trataron mis compañeros súper bien, en el primer semestre íbamos a decidir jefe de grupo, hasta la fecha tenemos un grupo y me siguen diciendo jefa, la verdad es que tuve amigos, el más joven es un amigo que tengo en Brasil, porque vino a estudiar, debe tener unos 35 años máximo, y el alumno más grande que hubo es un compañero que tenía en ese entonces 83 años, era de la edad de mi mamá y era una eminencia, un personaje increíble” compartió.
Compartió que sus cinco hermanas son profesionistas, y tiene que reconocer que su papá nunca les dijo, van a estudiar esto, era un hombre muy estricto, lo único que no soportaba académicamente es que reprobaran, tampoco tenían que sacar 10, pero decía, si sacas un seis, así me quedo, pero nunca lo hizo, ella estudió su bachillerato en el TEC Regional y saliendo, iba a estudiar la universidad en Tapachula, pero había huelga y su papá dijo, aquí no te vas a quedar, de ahí Tapachula tomaron el avión y se fueron a la Ciudad de México, ahí empezó su historia en la capital, presentar el examen, pasarlo, la dejó y le dijo, aquí te vas a quedar lo que quieras y te adaptas, a sus 18 años.
Y es que aunque las nuevas generaciones lo ven como algo normal, a ella le toca una generación completamente diferente, donde es importante visibilizar la lucha feminista, gracias a que se han ido rompiendo de a poco estas brechas de género, sus padres fueron trabajadores, gracias a ellos tuvo la oportunidad de estudiar en la máxima casa de estudios del país, lo que tantas hubieran querido hacer, entonces la parte bonita fue que empezó a trabajar muy joven.
“Cuando terminé mi bachillerato en el TEC Regional, empecé a trabajar en el Sanatorio Pavía, había un laboratorio y ahí estuve un tiempo, después me llama un queridísimo amigo y maestro, el químico Arturo Piña, y me voy a trabajar con él, el servicio social lo hice en el ISSSTE, yo trabajé desde muy jovencita, me fui a México y cuando tuve la oportunidad de semestres muy light, me llamaron para trabajar en un laboratorio privado que se llama Xotepingo, que queda en Tlalpan, llegaba a las dos de la tarde y salía a las seis, subía a mi combi, me iba a la pecera, viajé, no te imaginas, y en la facultad teníamos a nuestros amigos más queridos, los petroleros”, añadió.
Entre todo esto, hace 32 años inició una gran lucha, en la que la acompañó su familia y tuvo el apoyo de su esposo, gracias a Dios, su esposo le dio su espacio, porque ahí sí habían conflictos, ella inició su laboratorio en Multiservicios Médicos, estuvo nueve años ahí, ahí se embarazó de su segunda hija, ahí vivió todo su proceso, de ahí pasó a poner un lugar privado, porque aunque se oiga feo, sus ganancias más fuertes fueron trabajando de noche, y es que la pusieron a prueba, le dijeron, vas a tener estas aseguradoras, son combis, y lo que pase tienes que salir corriendo.
“Entonces, chocaban combis que venían de pueblitos o había problemas, y yo salía corriendo porque yo tenía esa carpeta de los estudios de laboratorio, me la pasaba de noche en los sanatorios, haciendo urgencias, esa faceta en mi vida fue muy importante y un poco triste a la vez, porque siento que en esa etapa abandoné un poco a mis hijas, mis hijas eran tremenditas, tengo dos, Daniela, que está a cargo de la empresa en toda la parte administrativa, Daniela y Fernanda, por eso la empresa se llama Danferlab”.
Sin duda, el reto más grande para Maluye ha sido la crianza de sus hijas, se perdió de muchas cosas, eventos, acompañamientos, su marido hizo ese acompañamiento, y le daba mucha tristeza que cuando, por ejemplo, estaba en la universidad dando clases, en el 88, le molestaba mucho que les pidieran su prueba de embarazo para poder entrar a la plantilla, y le dolía que alguna compañera que sí estaba embarazada no podía entrar, y pensó, yo vengo de cinco mujeres, dos hijas, ¿qué les espera a mis hijas? Bendito sea, ahora ya no es así.
“En la universidad, yo tuve a mi hija Fernanda y a las 6 de la tarde le tocaba que le diera lactancia, ahora ya hay lactarios pero antes no había, yo bajaba de dar clases y me estaba esperando mi esposo en el carro con Daniela, amamantaba a Fernanda, ya se iba y yo seguía dando clases porque no teníamos esa apertura de horas de lactancia, sí ha habido mucha apertura, el cambio me da mucho gusto por mis hijas, mis sobrinos van a tener hijos”, mencionó.
Danfer Lab ha crecido, están en la séptima poniente norte 342, y tienen una sucursal oriente sobre el boulevard Belisario Domínguez, por la Diana, hay una gran fortaleza porque se han ido a la toma de muestra a domicilio, consienten al paciente, si trabajas de lunes a viernes y el sábado quieres que se te tome la muestra, van a tu domicilio, en estudios de laboratorio, los que quieras, tienen conexiones con laboratorios de México, de Estados Unidos, de Canadá, de Alemania, son un vínculo para hacerte lo que quieras y no te muevas, que estés acá, son un laboratorio acreditado y certificado, por la ISO y por la EMA, entran a todos lados y han buscado mucho esta parte empresarial, tienen convenios con muchas empresas, trabajan en Oaxaca, en Veracruz, en Tabasco, van para estos lugares sin ningún problema, tienen equipos muy bien fortalecidos, de los 10 trabajadores son nueve mujeres.
“Hay algo muy importante, que pude combinar la docencia, la investigación y mi trabajo, hace como 20 años hicimos un concurso en la Facultad de Odontología y una alumna presentó una tesis que yo le dirigí, ganamos en ese congreso el segundo lugar por la tesis, que se hizo en mi laboratorio, hicimos microbiología de aguas, sí puede conjuntar, ganamos un premio, hicimos un libro con una amiga que quiero mucho y le mando saludos a Magdalena Patiño, es otra hermana, y nos fuimos a Colombia”, señaló.
Cuando llegaron, le dijo, veían flores amarillas y cosas tan bonitas, a pesar de que les revisaron hasta los dientes, por ser una doctora y una química en Colombia, casi les quitaron todo, y cuando se fueron al hotel se dieron cuenta que toda esa algarabía era porque llegaron un día antes que el Papa a Colombia, luego las invita una doctora de Argentina a hacer la segunda edición de su libro, empezaron a trabajar con Malena porque se acoplaron, ella es cirujano dentista y ella es química, entonces hacen click, les aceptan el capítulo y se van a Buenos Aires, la universidad le paga los viáticos, Danfer le da el permiso y un poco más de dinero y va.

“Me va muy bien, porque puedo conjuntar todas las facetas de mi personalidad y mi vida, por mi mismo empeño por hacer algo para las mujeres, me vuelvo perito en controversias médicas y trabajo mucho haciendo pruebas de paternidad , ahora ya no es tan caro, pero era un problema porque nadie lo hacía en Chiapas, aquí nosotros tenemos muchos años, esta prueba va a depender si la vas a hacer legal, si te vas a echar tu pleito en el juzgado de los familiares, entonces sí es más caro, si es nada más porque quiero salir de dudas, ese estudio que es bueno, que vale, no lo puedes llevar al juzgado, tiene que tomarse la muestra ahí, ahora ya no, ya te puedes ir al laboratorio, ahí va el DIF si es chiquito y se arma la diligencia, además, estamos especializados en detección de drogas de abuso, trabajamos con muchas empresas, llega mucho papá, mucha mamá, pues a veces a los niños algo les pasa”, mencionó.
Ahora viene en puerta su cumpleaños, el 27 de febrero, además, tiene muchas ganas de hacer un proyecto a nivel nacional, esperando que salga, y su hija Daniela, la que maneja el dinero, al parecer le va a hacer realidad su sueño dorado: tener una unidad móvil, poder ir a las zonas más golpeadas, que necesitan el apoyo, y hacer campañas para tomarles muestras, es un proyecto que siempre ha querido y se ha quedado detenido, y parece que se le va a cumplir.
“Quiero salir adelante con Danfer, no me puedo quejar, recibo hombres, mujeres, niños, gente anciana, no tenemos problemas de género, ni una especialidad como el pediatra o el trauma, sino que servimos a toda la población, no tenemos un público específico, a pesar de la competencia no nos hacen nada, todos los laboratorios son buenos, ninguno es malo, todos en su momento, en su lugar, en su estatus, hay que darle espacio a la gente nueva, este año me jubilo gracias a Dios, tengo a mis hijas, estoy agradecida con la vida, he recibido mis golpes, tengo siete mese viuda, pero tengo fortaleza, me tiro pero me levanto, siento que voy a hacer muchas cosas, quiero tener tiempo para hacer otras cosas que me gusten, hay que dejar pasar a la gente joven”, finalizó.
La puedes encontrar como Danfer Lab en Facebook e Instagram, pueden ir al laboratorio en las tardes, ya que ella en las mañanas solo está un rato y se va a la universidad, pero su hija Daniela es la parte medular, la buscadora, su fortaleza hoy en día.








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