Metzabok revela el secreto sagrado de los últimos lacandones en Chiapas
- Redacción
- hace 8 horas
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Ocosingo.- En el corazón de la Selva Lacandona, la laguna de Metzabok se mantiene como uno de los últimos refugios donde la naturaleza y la espiritualidad maya conviven en total armonía. Este santuario, cuyo nombre significa “Dios del Trueno”, no es solo un cuerpo de agua, sino un área protegida desde 1998 que resguarda especies en peligro como el jaguar y la imponente águila arpía. El paisaje, dominado por árboles sagrados de ceiba y caoba, guarda entre sus rocas pinturas rupestres que demuestran que este sitio ha sido sagrado por siglos.

La experiencia en este rincón de Chiapas es única gracias a la comunidad lacandona, quienes guían a los visitantes en cayucos mientras comparten su visión del mundo. Para los habitantes locales, la selva no es un recurso que explotar, sino un ser vivo que merece respeto profundo. Al navegar por sus aguas, los viajeros pueden entender la conexión espiritual que los lacandones mantienen con la lluvia y los animales, transformando un simple recorrido turístico en un verdadero contacto social y cultural.

Llegar a este destino en el municipio de Ocosingo requiere cruzar senderos que preparan al visitante para desconectarse del ruido de la ciudad. Rodeada de comunidades que aún visten sus tradicionales túnicas blancas, Metzabok ofrece una oportunidad para el turismo de aventura y de contemplación. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse, permitiendo que la memoria y la vida cotidiana de los pueblos originarios sigan caminando juntas en un entorno de belleza natural inigualable.








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