Nole avanza sin complicaciones
- AGENCIAS
- hace 2 horas
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Son días de recuerdos en redes sociales. De posteos sobre cómo era tu vida hace una década. Y, en la mayoría de los casos, se nota un cambio lógico y sustancial entre el pasado y el presente. Sin embargo, hay algo que no parece modificarse: la competitividad de Novak Djokovic (4º). Pueden pasar los años, pero no su talento ni su hambre deportiva. En ese marco, debutó en el Australian Open con un cómodo triunfo ante Pedro Martínez (71º) por 6-3, 6-2 y 6-2, en 1h59m.

A los 38 años, Djokovic no pierde la voracidad. Sabe que cuenta con pocos cartuchos en la recámara y por eso quiere utilizarlos únicamente en los momentos de mayor necesidad. Físicamente impecable, dio una exhibición desde el servicio: promedió un 77% de primeros saques (ganó el 93%), nunca cedió más de dos puntos en un mismo game al saque (en el tercer parcial apenas perdió un punto) y conectó 13 aces.
Cumplida con creces la primera parte de la receta, culminó el plato con la devolución. Activo de piernas, anticipó el plan de su rival y supo cuándo pisar el acelerador para evitar gastar energía de más. Cada vez que vio la puerta abierta entró firme y no dudó en buscar el quiebre. Así, consiguió cinco a lo largo de la noche australiana: uno en el set inicial, dos en el segundo y otros dos en el tercero y último.
Pese a que llevaba más de dos meses de inactividad oficial (su último torneo había sido el ATP 250 de Atenas, donde obtuvo el título 101 -10 de ellos en Melbourne-), al serbio se lo vio con los golpes muy limpios, impactando a tiempo y sin demasiados errores.








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