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  • ALEJANDRA OROZCO

Probar y probar hasta lograrlo, la importancia del auto conocimiento

Fátima Farrera nació y creció en Tuxtla, a sus 23 años se dedica a muchas cosas: es emprendedora, da conferencias, entrenamientos, tiene un centro de capacitación y una empresa de ámbar, todo esto parece no estar relacionado, pero tiene mucho que ver: el enfoque es aplicarlo en tu vida, y si ella no se hubiera aplicado desde joven, no podría haberlo logrado.


“Entrenarse es como cuando vamos a la escuela: te enseñan el tema como tal, ahí todo es teórico, entrenarse es llevarlo a la práctica, como un deporte, te caes, te lastimas pero sigues aprendiendo, los seres humanos requerimos entrenarnos en aprendizaje para alcanzar objetivos, escuchar a quienes saben del tema y llevarlo a la práctica, hay un mundo afuera y no eres la única que quiere hacerlo, es saber manejar dificultades, saber llevar o trabajar herramientas de liderazgo y saber que si me caí, me vuelvo a levantar y a seguir corriendo, volver a empezar”, compartió.


Como emprendedora, sabe que bien podría gritar su experiencia al mundo, pero si la juventud no está abierta a aprender de nada sirve, los jóvenes debemos no dejarnos influenciar, ser auténticos, seguir nuestras propias creencias y sueños, ser selectivo con lo que vemos en redes sociales, y para ejemplo, el suyo propio.

Fátima es ingeniero en gestión empresarial, pero ha pasado por mucho: desde la prepa estudió danza, quería ser bailarina de folklor, en tercer año se empieza a preparar para la carrera de Medicina porque quería ayudar a las personas, estuvo tres años preparándose con un químico, terminó la prepa, presentó examen en la Unich de San Cristóbal, entró a la escuela, conoció a sus futuros compañeros y se dio cuenta que eso no la llenaba, no se sentía completa; presentó examen en la Unach sabiendo que Medicina no era lo que quería, le dijo a su mamá y sentía que se le caía el mundo por toda la preparación y mentalidad que ya traía.

“Total que paso el examen, pero aún así no me metí, yo quería ser empresaria y empecé a investigar… a veces nos dejamos influenciar por las demás personas porque tenemos miedo de nuestro propio poder, esto sin saber qué empresa quería poner, me meto a la licenciatura en administración de empresas y no me gustó cuando me capacité para ella, un tío me dice que en el Tec está la ingeniería en gestión empresarial y esa sí me gustó, pero sentía que algo me hacía falta… me meto a la par a derecho en la Universidad del Sur, terminé pero no me titulé”, comenta.

Lo que ella quería era ayudar a las personas, por eso quiso estudiar medicina, derecho, luego ciencias políticas -ahí no duró ni seis meses-, ingeniería en sistemas computacionales en la Unach un año, en fin; probó de todo para descubrir qué le gustaba y qué no, pero todo esto siguiendo en el Tec porque sí se apasionó por la gestión empresarial, hasta llegó a pedir informes en odontología pero tampoco era lo suyo; estuvo tres años en lenguas… hizo tanto en cinco años, pero tuvo que hacerlo para auto conocerse, no dejarse influenciar y crear su propia empresa.

“Probar y decir que dejé una carrera se considera fracaso, y por eso muchos terminan una carrera solo por terminarla, muchos emprendimientos en jóvenes a veces no duran ni un año, ahí sale la preparación, entrénense para la vida en general, no solo en una cosa y quedarse ahí sino estudiar el liderazgo, el habla, no todos nacemos con la facilidad de hablar pero lo podemos aprender, a veces culpamos al sistema educativo y nos olvidamos que la educación empieza desde el hogar, viene de mamá y papá, yo tengo papás divorciados y me ha apoyado mi mamá, aquí sí funciona la conversación que nos creamos en la mente, si es positiva lo vamos a lograr, si es negativa no vamos a salir de lo mismo, de ser víctimas, la importancia de la inteligencia emocional es saber salir de eso, llorar es terapéutico pero es salir de eso y trascender”, consideró.


Su primer emprendimiento fue un centro de consultoría y desarrollo humano (Inex) gracias a la pandemia, cuenta que ya lo tenía pensado desde hace un par de años, pero encontró a lo que quería ayudar a las personas, a ser parte de un crecimiento emocional y de vida, y sabe que no por ella la gente cambia, pero quiere ser una herramienta que puedan utilizar; en este sentido, a partir del 12 de noviembre empieza su primer curso de inteligencia emocional y liderazgo, son solo cuatro fines de semana y termina en enero de manera presencial, lo demás es en línea.

También tiene un proyecto de ámbar, donde compran la materia y hacen la joyería, enfocados en exportar la tierra de Chiapas a otros lugares, que el mundo conozca México a través de la belleza de Chiapas, para esto se asoció con un amigo y es por eso que mandan joyas a Aguascalientes, Guadalajara, y por primera vez a Estados Unidos, con varios puntos de venta en Tuxtla por ser distribuidores.


“A futuro me veo terminando este proyecto y llevando a Inex a todo el mundo, mi reto más grande es poder posicionarlo y posicionarme para expandirlo a varios estados, trabajar mutuamente con otras personas… no es fácil porque hay tanta gente afuera que piensa que por ser mujer, si tienes un negocio es porque alguien más ya te lo dio, por ser joven y ver que fluye rápido hay alguien que te está patrocinando, que me debo enfocar en mis estudios y formar un hogar, buscar pareja, estabilidad emocional, pienso que no, estar constantemente rompiendo creencias y estereotipos que nos imponen ha sido muy difícil, para llegar a donde estoy pasé noches llorando, preguntándome si no funcionaba, fracasé tres veces para que Inex funcionara, no lo podía lanzar, trataba de meter gente y no querían”, compartió.

Sin embargo, aprendió a tener la mentalidad fuerte de que si ya caímos y fracasamos una vez, debemos levantarnos y seguir avanzando, esto le emociona porque le costó demasiado y le encanta porque es una muestra de que no es fácil y no cualquiera lo hace, sabe que lo fácil no te da la misma satisfacción de crecer en el proceso de creación, y que al fracasar una vez y levantarte agarras mucha fuerza emocional; señala que cuando tu meta sigue siendo la misma debes cambiar la estrategia, no puedes hacer lo mismo y buscar resultados diferentes, pues esa es la definición de locura.


“Bajo mi experiencia, aparte de auto conocerse y saber cuáles son tus debilidades y fortalezas, le puedo decir a las mujeres en general que pueden crear un FODA personal, no solo las empresas, escríbelo, te va a permitir tener un mejor desarrollo en un futuro cercano por tener una mentalidad diferente; estudien, es una herramienta fundamental para el crecimiento, que se tomen un tiempo para ellas mismas, que se compren un libro, películas, series que les ayuden a tener una mejor interpretación de la realidad, ser emprendedores trae muchos comentarios de no vas a poder, métete a un trabajo fijo, ve la situación, no hay solvencia… pero es su vida, de ustedes, la gente siempre va a opinar y ver lo malo de los demás, pero hagan lo que de verdad a ustedes les apasiona, lo que aman hacer, vivan para ustedes”, recomendó.

Finalmente dijo que cuando nos muramos vamos a ser los únicos que se van a ir al hoyo, por lo que te invita a preguntarte qué te quieres llevar en ese momento, y les recuerda que no están solas, si ven que está difícil o no tienen las herramientas, los negocios para llevarlos a un crecimiento aprendan a trabajar en equipo, donde tus logros son mis logros y viceversa, pues en equipo todo pesa menos… puedes encontrarla como Fátima Farrera en Facebook e Instagram; como Inex_mx ingeniería del éxito y como Pauch (ámbar en tzotzil).

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