Solo el 1 % de las trabajadoras del hogar en México cuenta con un contrato formal, revela el sector
A pesar de los avances legislativos e impulsos normativos aprobados en los últimos años en México para dignificar el trabajo doméstico, la brecha de informalidad laboral dentro de este sector continúa siendo una de las más severas del país. De las más de 2,3 millones de personas dedicadas al trabajo del hogar en la nación, apenas el 1 % cuenta con un contrato laboral firmado por escrito.
Radiografía de un sector sumido en la informalidad
El dato evidencia que el 96,6 % del sector permanece en la informalidad, careciendo de la certeza jurídica básica que garantiza derechos laborales fundamentales como un salario fijo, jornada regulada, vacaciones pagadas, finiquito y seguridad social obligatoria.
Falta de cumplimiento normativo: Aunque las reformas a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley del Seguro Social han establecido marcos legales para proteger a las empleadas domésticas, en la práctica el cumplimiento sigue siendo sumamente bajo.
Vulnerabilidad económica y social: La ausencia de contratos formales deja a la gran mayoría de estas trabajadoras —mayoritariamente mujeres— sin acceso efectivo a la atención médica del IMSS, licencias por maternidad, incapacidades ni ahorro para la vivienda (Infonavit) o el retiro.
Un desafío urgente para la justicia laboral en México
Analistas y organizaciones de derechos laborales señalan que el principal obstáculo no radica únicamente en la falta de legislación, sino en la carencia de mecanismos de inspección laboral en los hogares y la persistencia de patrones culturales que invisibilizan esta labor como un empleo formal.
Para cerrar esta brecha, especialistas destacan la necesidad de simplificar los trámites de contratación para los empleadores, implementar incentivos fiscales y reforzar la concienciación social sobre el valor de garantizar empleos dignos en el hogar.








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