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Stephanie Velarde, emprendiendo una fiesta a la vez

Tuxtla.- Stephanie Velarde es madre de familia y mujer emprendedora, y como muchas, ha encontrado en la pandemia un reto que aprovechó para poder salir adelante.


“Crecí en una familia donde todo el tiempo era el negocio, desde que nací mis papás nunca trabajaron en una empresa sino que tienen negocio propio, yo tenía dos meses de edad cuando lo abrieron, crecí entre cajas de ropa e inventarios, que eran mis juguetes favoritos, hasta los 22 años mi vida fue la ropa”, señaló.



En algún momento, Steph trabajó en alguna dependencia de gobierno, fue buscando espacios pero no podía llevar ese estilo de vida por sus hijos: o cumplía con un horario de oficina o veía las cosas de sus hijos, así fue buscando qué más hacer: comida, accesorios, hasta llegar a dedicarse a las fiestas infantiles, una forma de ofrecerle algo a la gente que no tengan a su alcance.



“Vendía diademas para niñas con una amiga hace como cinco años pero ella se fue a otro país, me quedó bastante material y vi que el negocio de niñas era redituable, mi mamá tiene un negocio de uñas y spa desde hace más de 30 años y me anima a dar este servicio a domicilio para niñas, venderles la experiencia de ir al spa, a ellas les encanta ser tomadas en cuenta de qué color de uñas quieren, cómo se quieren peinar”, detalló.


Ella ha atendido niñas desde uno o dos años, pero por la comodidad de ambas partes prefiere a las de tres a 13, arriba de 14 ya es un servicio más especializado que requiere ir al establecimiento, en tanto, su servicio es totalmente móvil y lo emprendieron en pandemia; incluso en 2020 trabajó muy poco, tenía la idea y no se animaba, siempre le gusta arriesgarse donde sabe que no se va a tener que mover tanto porque eso implica dejar otras cosas, pero en noviembre del año pasado platicó con su mamá de hacer algo más, pues no le estaba yendo muy bien, y a partir de enero de este año implementaron los picnics.


“Es un servicio a parques o casas, donde la persona lo solicite, me siento agradecida y sorprendida por este hermoso proyecto donde nos ha ido bastante bien, el picnic abarca un rango más amplio, la opción de tener algo bonito a un precio accesible ya sea en casa o un espacio al aire libre, últimamente hemos estado haciendo montajes en Joyo Mayyu y me encanta el espacio, se presta mucho para ese tipo de fiestas”.



Steph agradece que a raíz de la pandemia se expandió su negocio, porque aún no podemos hacer fiestas de 30 niños pero sí de cinco o 10, y ella tiene una buena opción para esto, con paquetes que van desde dos a seis niños, manejando talleres de slime party, laboratorio de slime, mini chef con decoración de cupcakes, galletas o donas, pintura de alcancías o macetas, todo con las tonalidades y cosas personalizadas que le pidan, depende del presupuesto; incluye una mesa, cojines, tapete, decoración con globos y el tippee o casa de campaña que van desde 850 pesos, el precio va subiendo si trae piñata, palomitas... en fin, también cubre pedidas de mano, cenas de aniversario, algo más bohemio.



“No ha sido fácil enfrentar la pandemia, pero me mantengo en constante oración, mi fe es muy fuerte y así como he crecido, hay meses que no sé de donde comí, sé que si no trabajo no hay ingreso en casa, ha habido momentos difíciles donde no compras ciertas cosas y la prioridad es la casa, a mis hijos también les digo que se adapten a lo que tenemos, ellos tienen que entender y apoyar, y mi pareja hace una gran función en esos momentos”, reconoce.


Al principio de los contagios ella no trabajó, lo poquito que había se fue acabando, pero su pareja le ayuda a soportar estas situaciones tan escasas, su hija de en medio se enfermó de COVID y quisieron parar el mundo, apenas estaban empezando a tener trabajo, y se tuvieron que encerrar, fue un mes de psicosis a su alrededor, pero eso le hizo entender que lo más sano era regresar a su vida cotidiana, adaptarnos hoy en día, enseñar a sus hijos el uso de cubre bocas, sobre todo ahora que volvieron a clases.


“Ellos tienen bastante conciencia de ir a la escuela con cubre bocas, me da tranquilidad que no son tantos alumnos, no puedes criticar porque cada casa o familia tienen su situación para seguir en línea o mandarlos a la escuela, nadie puede juzgar las decisiones que se tomen, en mi caso decidí mandarlos porque es sano regresar a lo más normal posible y los niños están viviendo ese estrés, ansiedad, depresión a raíz de marzo 2020, no los mando por poder trabajar, mi hija de en medio aún no regresa, pero veo cómo cambió su forma de ser al estar encerrados todo el tiempo”, compartió.



Incluso, tiene un hijo adolescente que juega Fortnite y la pandemia no lo ha beneficiado, su tiempo ha sido digital y socializa a través de un aparato, por eso ir a la escuela ha sido verlo más contento, con una actitud distinta a pesar de estar en una edad complicada.


“Yo nací y crecí aquí en Chiapas, en un momento estaba viendo entre Ciudad de México, Monterrey o Sinaloa para irme a vivir, de los 21 a los 25 años el adaptarme aquí fue difícil, yo no quería vivir acá, pero hoy estoy agradecida con Dios por lo que me ha dado aquí, irme implicaría dejar de hacer muchas cosas, aquí estoy cerca de la familia, además me encanta Las Nubes, Toniná y el río Usumacinta, el contacto con la naturaleza es algo que necesito tener en mi vida”, compartió.


Incluso, reconoce que hace cinco años no se imaginaba ni tantito así, si alguien le hubiera dicho a los veintitantos ni de broma lo hubiera creído, pues veía el mundo muy distinto, y ahora lo ve muy real, al crecer en un mundo donde hacía lo que quería, para todo le decían que sí, y fue bonito pero hoy en día entiende que para tener algo hay que esforzarse y eso le enseña a sus hijos; no quiere que tengan veintitantos años y se den cuenta que el mundo no es como les dijeron que era.


“Me gusta cómo soy, me falta un gran avance personal y emocional pero aún no se cómo me veo de 37 años, espero seguir en esto de los eventos de niños pero con más cosas, dedicarte a algo para los niños es un negocio bueno y noble, a veces es difícil lidiar con algunos papás, pero también lo es lidiar con clientes”.


Esta es la mujer detrás de los festejos para niños, una mujer que también es madre, que busca lo mejor para su familia a través de compartir su dedicación con los más pequeños, síguela como @steph_sparty para ver su trabajo a través de redes sociales.