Tamboreada 2026; un tributo a la herencia ancestral
- NOÉ JUAN FARRERA
- hace 18 minutos
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Tuxtla.- Bajo el cielo vespertino y con el marco histórico de la iglesia de San Jacinto, la tarde de ayer se vistió de mística y tradición con la celebración de la Tamboreada 2026, titulada en esta segunda edición “El Legado de mis ancestros”.

El evento, que dio inicio puntualmente a las 5:30 de la tarde, no solo fue una muestra de destreza musical, sino un acto de resistencia cultural que mantiene viva la llama de la identidad chiapacorceña.
El momento cumbre de la jornada fue la participación del maestro Manuel Hernández González, tamborilero tradicional del Barrio Benito Juarez de Chiapa de Corzo que a sus 85 años, el veterano músico demostró que la maestría no conoce el paso del tiempo, ejecutando con una perfección técnica y una sensibilidad profunda los sones que caracterizan tanto a la Fiesta Grande como a las tradicionales enrramas. Su presencia en el escenario fue un recordatorio viviente de la importancia de los depositarios del saber ancestral.
El latido de un pueblo: El tambor y el carrizo En Chiapa de Corzo, el tambor y el carrizo no son simples instrumentos; son la voz de la tierra y el latido del pueblo. El tambor, con su parche de cuero tensado, representa la fuerza y la constancia, mientras que el pito de carrizo eleva melodías que parecen conectar el presente con el pasado prehispánico y colonial. Juntos, forman el binomio inseparable que guía a los Parachicos y ambienta los rituales más sagrados de la región. Sin estos sonidos, la identidad del "pueblo de la laca" perdería su esencia más pura.

El ambiente durante la Tamboreada fue de una emotividad desbordante. Escuchar a decenas de tamboreros tocar al unísono provocó el asombro y el erizamiento de la piel entre los asistentes, algunos de los cuales no pudieron evitar sumarse al ritmo con pasos de danza espontáneos. Fue notable la presencia de madres de familia que, con ojos brillantes de orgullo, observaban a sus hijos —niños y jóvenes— golpear el cuero con armonía y vigor, asegurando así que la cadena de transmisión cultural no se rompa.
Ritualidad y protocolo sonoro Un aspecto destacado de esta edición fue el énfasis pedagógico en los "Sones de Cofradía". Se hizo especial hincapié en la estructura protocolaria del emblemático son "Puerco con arroz". Los maestros explicaron que esta pieza no es una ejecución aislada, sino que comprende una secuencia ritual estricta: sones de entrada, intermedios y los "alabados" finales, que marcan la solemnidad del encuentro.

Esta riqueza sonora ha logrado sobrevivir al avance de la modernidad gracias a la enseñanza de figuras fundamentales como el maestro Tomasito y José González Aguilar. Sus enseñanzas, replicadas hoy por un sinnúmero de maestros piteros, buscan ser preservadas como un tesoro intangible a través de estos encuentros comunitarios.
Tras casi una hora de vibración constante, la Tamboreada 2026 concluyó dejando un mensaje claro: en Chiapa de Corzo, mientras suene un tambor y sople un carrizo, la memoria de los ancestros seguirá caminando por sus calles.




