• ALEJANDRA OROZCO

Tasa de mortalidad en Zoomat no rebasa 1%

Tuxtla.- Hace unos días, el Zoológico Miguel Álvarez del Toro (Zoomat) perdió su último ejemplar de nutria en exhibición debido a una presunta negligencia, ya que los implicados no actuaron conforme al protocolo.



Sobre este tema en específico, Pedro Aguilar Aragón, curador general de exhibición de fauna silvestre de este espacio, explicó en qué consiste este protocolo, y cómo se manejan las especies locales que ahí habitan.


“Como primer lugar es la observación del ejemplar, nosotros estamos llenos de colaboradores, guarda animales o contenedores que conocen a los ejemplares muy bien, y si notan algo anormal, se dan cuenta de inmediato”.


Acto seguido, lo comunican con su superior y un veterinario tratante, tienen uno para cada grupo, ya sean aves, mamíferos o reptiles, luego viene una segunda observación y se determina el proceso a seguir dependiendo del padecimiento del ejemplar, hay algunos que son más comunes.


“Generalmente vienen relacionados con el clima, con el tiempo, en época de frío tenemos algunos problemas respiratorios, en época de calor hemos llegado a tener algunos problemas digestivos relacionados principalmente con algunas parasitosis por ejemplo, en general son los padecimientos más frecuentes”.


El zoológico cuenta con programas de medicina preventiva para ayudar a que las enfermedades no sean tan frecuentes entre la colección, mientras que cuando se presenta alguna enfermedad que requiera un procedimiento quirúrgico o especial, estos se realizan ahí mismo, y si no cuentan con un especialista, invitan a los del ramo correspondiente a colaborar en cada área.


El aspecto médico y biológico son muy importantes, y que depende de las condiciones de alojamiento, alimentación y nivel de estrés de los animales que se manifiesten enfermedades, por ello siempre tratan de evitar que lleguen a este nivel donde requieran atención médica, y reportan una baja incidencia de enfermedades y muertes por las mismas.


“Nosotros ahorita estamos sobre los mil 500 ejemplares alojados en el Zoomat, y más o menos al semestre quizá llevemos unos 14 fallecimientos, menos del 1 por ciento”, señaló.


Un buen indicador de la salud de la colección es su reproducción, ya que si padecieran estrés o alguna deficiencia no se reproducirían, en cambio, tienen un buen índice reproductivo en especies donde se procura, ya que a veces no es lo ideal por la sobrepoblación de algunas especies, particularmente se hace en las que corren peligro de extinción.


“Ahorita por ejemplo estamos trabajando fuertemente para reactivar la reproducción de pavón y quetzal, reproducción exitosa tenemos los programas de pato real, de alas blancas que también es una especie en peligro de extinción, tapir que hemos tenido a lo largo de los últimos años nuevos nacimientos, los moños araña que es una especie en peligro de extinción y que están también en programas de reproducción”, detalló.



Este espacio ha tenido éxito al recibir especialistas, ya sea estudiantes o practicantes de universidades de dentro y fuera del país, como España, Alemania o Noruega, que llegan a hacer prácticas o estancias y muchas veces ya no se van.


Después de un año de permanecer cerrados por pandemia, el efecto de no tener visitantes favoreció principalmente al bosque, en donde no tuvieron muchos residuos, se vieron plantas no afectadas, mientras que los animales están tan habituados a la presencia de personas, que algunos los extrañaron y había que visitarlos más seguido.


“Hay algunos animales que están muy al pendiente de las visitas, otros son más tímidos que quizá se la pasaron mejor, pero no hubo una diferencia muy marcada”, explicó.


Finalmente, recalcó que todos hacen su mejor esfuerzo para mantener a los ejemplares de 160 especies que ahí habitan en las mejores condiciones de salud y exhibición, y que trabajan muy duro para que la visita de los turistas sea una experiencia agradable y completa.