• Mario Aquino

Pyongba Chu’we, la guardiana del Volcán Chichonal

Tuxtla.- Es muy común dentro de las comunidades, principalmente en las que aún siguen vigente cierto respeto hacia la madre tierra, donde cuenten estas leyendas sobre “entes” cuidando formaciones geológicas, esencialmente se asocian con sucesos pasados o previniendo posibles desastres hacia el poblado cercano, en México unas de las más populares se sitúa en el centro del país con los volcanes dormidos, el Popocatépetl e Iztaccíhuatl; si nos situamos hacia el sureste mexicano, en Chiapas, una de las tantas culturas existente, ubicada en el noroeste del estado es conocida como Zoque, en esta región en 1982 hizo explosión el volcán “Chichonal” bloqueando la luz del día por un gran lapso de tiempo debido a los restos ocasionados de la erupción.



Se menciona entre la historia oral que “Pyongba Chu’we” es conocida como la mujer que arde, una guardiana del volcán, esta vivía por la finca de la Asunción a un kilómetro de Chapultenango, un lugar muy pantanoso en el cual se encontraban ojos de agua.


Describen los pueblerinos como el centinela agrandaba estos yacimientos para formar un amplio mar, incitando al miedo de la sociedad: “si hay mar se va a acabar el pueblo de Chapultenango”; las acciones tomadas entre un pánico los conlleva a elaborar zanjas hasta el punto de secar los mantos acuíferos; motivando el descontento con la guardiana, maldiciendo a los zoques para huir a un lugar llamado “Arroyo Carnishal” siendo una cueva que conecta al volcán para quedarse a vivir ahí; posteriormente fue vista en los pueblos cercanos invitando a su fiesta que duraría siete días, el mismo número de erupciones que hizo el Chichonal aquel 1982.


En las culturas antiguas existían lugares místicos, descritos como oscuros y húmedos, debido a su cosmovisión es aquí donde se tenía una conexión única con el mundo espiritual, cabe recalcar que no todos poseían ese “don”, pues era un proceso que requería un arduo trabajo, pos eso, antes que dicha erupción ocurriera algunos Zoques ya habían consultado al oráculo para conocer el destino de cada pueblo:



“Corrió el rumor de que habían advertido, a través de sueños, que San Marcos Evangelista, patrón del pueblo, no podría ganar la batalla al pelear contra la Dueña del Volcán, toda vez que San Marcos "ya se cansaba", es decir, estaba viejo, y sería incapaz de defender al pueblo de la erupción volcánica. En estos sueños habían advertido que San Marcos "estaba perdiendo poder", que su nahual, el "tigre" alado y la espada flamígera no representaban ninguna amenaza para la Señora del Volcán, pues ella era más poderosa.” (Enríquez Melissa, Et. Al. 2020)


En la nube de humo expulsada por el volcán esta señora fue vista formando su silueta, según los pobladores de Chapultenago y Francisco León; es aquí donde se inician algunas conclusiones sobre el mensaje enviado, avisando los desastres que tendrían.


“Lorenzo Estrada, relata: era una mujer joven cuando caminaba por la localidad, ella le gustaba hablar con la gente, muy platicadora; decía celebrar su cumpleaños por eso pasaba a cada rato, Iba y venía por cosas para la fiesta, también fue a todas las colonias de por acá, eso fue ocho días antes de que reventara el volcán” (Espinosa Elena, Et. Al. 2020)


Humberto Saraos, también relata el anuncio que hizo Pyongba Chu’we de la erupción del Volcán; “Pasaba de casa en casa y de pueblo en pueblo. Gritaba a todo a quien veía:




“Voy hacer mi fiesta. Voy hacer mi cumpleaños pasado tres días, están convidados ustedes, vayan a mi casa, allá donde está el cerro, allá es donde yo vivo, que allá va hacer mi fiesta”. Algunos otros, la veían caminar hacia allá, al pie del cerro del Chichón, donde estaba el Volcán, ella bailaba y reía de alegría. (Mellanes, 2014. PP. 134)


Esta mujer se representaba como alguien muy hermosa, teniendo la virtud de cambiar de cuerpo, durante el día niña, en la tarde mujer y en la puesta del sol una anciana, esto para representar el ciclo de la vida, se alude que cuando le preguntan su nombre ella respondía: “Mi nombre cambia según la hora del día”. Luciano Vázquez Pérez relata; “Antes que el Chichonal hiciera erupción, se escuchaban comentarios de que en las mañanas veían a una niña, al medio día una joven y al caer la noche, en lo alto del volcán, a una anciana que barría la hojarasca de los árboles, para después quemarla.”


Ella tenía un hermoso rostro, que era enmarcado por una sedosa cabellera de color rojizo como la corteza del madroño, por lo que era llamada “La Mujer de Fuego”. Dicen que se vestía como las mujeres Zoques, con joyas de oro en cada una de sus manos, y su cuello estaba adornado con serpientes vivas. (Melissa Enríquez, Et. Al. 2020)


“Gritaba ¡Ya va a ser mi cumpleaños! ¡Va a ser mi fiesta! ¡Me voy a casar! Andaba en busca de cuatro muchachos para casarse. Pedía flores para su canasta; poco después desapareció, era Pyongba Chu’we que vino a dar aviso de la erupción del volcán, un anuncio que caso omiso hicimos”…