• ALEJANDRA OROZCO

“Zats”, el ingrediente secreto

Tuxtla.- Entre los platillos exóticos de los chiapanecos, podemos encontrar conejo, iguana, venado, jabalí, los ilegales huevos de tortuga y hasta insectos, además del famoso nucú, está la oruga de mariposa conocida como “zats”, que no es del agrado de todos.



Debido a esto último, Armando Mijangos, originario de Simojovel, ha experimentado con este platillo hasta poder prepararlo en diversas variedades, y ha perfeccionado tanto su sazón, que hay gente que ni siquiera se da cuenta de que está comiendo gusanos.

El zats es un gusano que se encuentra sobre todo en Simojovel y más recientemente en Yajalón, se recolecta durante los meses de julio y agosto -por las lluvias- y se encuentra en los árboles de anona, corcho y caulote, cada uno guarda un sabor distintivo.

“Mi idea surge de la inquietud de que se pueda preparar de muchas maneras, en Simojovel lo tienen como una buena comida y yo quiero que más gente la consuma sin hacerle caras antes de probarlo, tiene muchas propiedades”, describe, quien de profesión es maestro de educación física.

Ahorita ya estamos en etapa de escasez de este insecto, porque ya pasó el periodo de recolección, lo que hacen es comprarlo a inicios de la temporada hasta en 250 pesos el kilo, se refrigera o congela y se va comiendo por poquitos, ya que dura hasta un año en el refrigerador o congelador.

“El zats tiene mucha proteína porque come puras hojas y es bueno para el organismo, es la comida que se va a dar para el futuro porque la misma naturaleza lo da, tiene muchos beneficios para la salud y la alimentación”, señaló.

En la actualidad, municipios como Yajalón también lo recolectan, aunque no saben que se come, incluso hay quienes le tienen miedo a capturarlo, o a probarlo, debido a su aspecto y a la idea de comer gusanos.



“Muchos solo lo comen de una forma, frito con limón y chile que es la tradicional, pero yo he ido experimentando y lo preparo en cinco o seis variedades, de hecho, donde yo trabajo, cada año hago un platillo grande de zats para fomentar la comida típica de mi pueblo”, compartió.

Armando nos comparte que su madre experimentaba con las comidas y el mismo fue encontrando su sazón, hoy en día lo elabora tradicional, al mojo de ajo, a la mexicana, gratinado y en empanadas, hasta en hamburguesas lo ha hecho, teniendo muchas variedades debido a su versatilidad, cada una con diferentes condimentos, recetas y tiempos de cocción.

Desde hace muchos años, este alimento se ha convertido en una referencia de los habitantes de este pueblo, se sienten orgullosos de él y únicos por causar tanto revuelo y polémica al tratarse de un insecto, y el maestro Armando piensa seguirlo preparando como una manera de mantener viva la tradición culinaria, el recuerdo de su madre y el interés de visitantes y amigos en conservar su secreto mejor guardado en una receta popular, llena de sabores chiapanecos y creatividad.