• ALEJANDRA OROZCO

Adultos mayores afectados por confinamiento

Tuxtla.- De acuerdo con el último censo de población del INEGI, en Chiapas, del total de 5 millones 543 mil 828 habitantes, el 17 por ciento son mayores de 85 años, el 19 por ciento se ubica entre 80 y 84 años, el 32 por ciento corresponde a las edades de 75 a 79 años, mientras que el 43 por ciento es de 70 a 74 años; el 62 por ciento tiene de 65 a 69 años de edad, el 78 por ciento de 60 a 64 años y el 95 por ciento se ubica entre los 55 a 59 años de edad.



Este ha sido un sector considerado vulnerable desde inicios de la pandemia, no solo a padecer el virus, sino que también están sufriendo los efectos sociales y psicológicos del confinamiento, ya que el abandono también ha incrementado.


Marely Bravo, psiquiatra especializada en adultos mayores, señaló que pueden aparecer cambios en la salud mental ya sea por el virus en sí o por el confinamiento, por lo que es frecuente la coexistencia de depresión, ansiedad, crisis de pánico, trastornos alimentarios y el aumento en el consumo de sustancias en pacientes confinados o internados.


“Todos cuidamos a nuestros abuelos, a nuestras mamás, por lo tanto no queremos que se enfermen, pero también olvidamos que nuestros abuelos necesitan mucho el contacto, dejamos de visitarlos, nuestros abuelos ya no tienen las visitas constantes de familiares y tampoco las visitas médicas”, señaló, además de que no están acostumbrados a la tecnología, y aunque se les realicen videollamadas, no es lo mismo.


Y es que muchos servicios de salud han cerrado esta parte de la atención presencial en los servicios públicos y privados, por lo mismo los adultos mayores no están recibiendo la atención médica requeridas


“Los medicamentos han escaseado, han disminuido notablemente, se ha disminuido la producción de los medicamentos encaminados a las enfermedades metabólicas, los proyectos de investigación relacionados con los adultos mayores, relacionados con las enfermedades neurodegenerativas también han disminuido”, señaló la especialista.



En consecuencia, la salud mental presenta una carga del sie7e por ciento, y esto impacta a las consultas médicas y las consecuencias que conllevan, sin embargo nuestros adultos tienen ese golpe en esta área que podemos prevenir simplemente manteniendo un contacto más frecuente.


La buena noticia es que la mayoría de este sector de la población ya cuenta con su esquema de vacunación completo, y aunque deberán seguir con las medidas de higiene y sanidad, pueden empezar a juntarse entre ellos o convivir un poco más con el exterior, previniendo precisamente que se afecte su salud mental.


Y es que estudios recientes han encontrado que la depresión, el confinamiento y el propio COVID-19 en nuestro cuerpo pueden acelerar el daño en quienes ya padezcan previamente alguna enfermedad neurodegenerativa o demencia, por lo que debemos evitar que les afecten cuidarlos y tratar de darles la vida más normal que se pueda, para que poco a poco vayan superando esta etapa, se integren y adapten a la nueva normalidad en la que todos nos encontramos.

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