Al mundo le falta justicia, equidad y respeto
- AFP
- 9 jun 2020
- 3 min de lectura

A decir verdad México se ha visto severamente afectado por la pandemia del Covid-19, y las cifras de contagios, así como decesos siguen aumentando; hasta el momento México tiene un total de 14,053 muertos por Covid-19, siendo el tercer país más afectado la tercera de América, sólo por detrás de Estados Unidos y Brasil. Incluso el director del Departamento de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Mike Ryan aseguró, que la pandemia de COVID-19 en la región centro y sur de América es la más compleja del mundo. Lo que ellos ven desde México hasta Chile es una tendencia creciente, con limitaciones notables. Y bueno, lo peor es que Mike Ryan dijo, que para esos países, se necesita liderazgo fuerte de los Gobiernos y solidaridad, por lo que indiscutiblemente no lo hay y eso hace falta. Y es que no es un país, son muchos países experimentando epidemias muy graves. Como pasó en Europa y Norteamérica los sistemas de salud están ante un gran estrés, las camas de cuidados intensivos no son suficientes y hay mucho miedo y confusión entre las comunidades. Pero en medio de esta problemática de salud con muertes encima, se encuentra otra problemática; las protestas sociales no se han detenido, esto es evidente cuando las injusticias, las violencias y la desigualdad social se manifiestan diariamente aun con el confinamiento, en todos los espacios, en todos los rincones del mundo, como una pandemia permanente y constante. Por estas razones, diferentes actores y sectores de la sociedad se articulan para levantar la voz y pronunciarse en contra de ellas. Hemos visto en varias partes del mundo como se han levantado en protestas, por razones propias que en este momento no abordaremos pero en sí hablaremos la de nuestro país. En México, la protesta social también se dio recientemente en Guadalajara, Jalisco al mostrarse un video en los medios de comunicación donde se revela la manera en que Giovanni López, un joven albañil, fue detenido por los policías municipales en Ixtlahuacán de los Membrillos por no usar el cubrebocas, medida que hizo obligatoria el gobierno de Jalisco–, quien presentaba signos de violencia en el cuerpo y que provocó su muerte el pasado 04 de mayo; pero esto se reveló semanas después, a la luz del asesinato de George Floyd, de quien ya hemos hablado. Esto despertó el malestar social y suscitó una primera protesta contra la violencia ejercida por los policías y por no aclararse las causas de la muerte de Giovanni López. Fue así que se convocó a una primera marcha el 04 de junio en Guadalajara, donde miles de jóvenes gritaban: “Giovanni no murió, el Estado lo mató”. Sin embargo, en plena movilización se dieron enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, con una violencia desmedida, en donde fueron aprehendidos varios jóvenes que, en algunos casos, desconocen su paradero. Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, señaló ante los medios, de manera escueta, que la policía desobedeció sus órdenes de no actuar de manera violenta, además de afirmar que grupos de infiltrados fueron los que generaron los enfrentamientos, pero los videos publicados en las redes sociales evidencian lo contrario. Algo que hay que englobar, es que las manifestaciones que se han dado en los distintos puntos del mundos tienen algo en común, como por ejemplo: el malestar social, el uso de las redes sociales para la articulación de los manifestantes, el uso de la violencia policial, de los carabineros (en Chile), que dispersó y reprimió a los manifestantes, la visibilización de los enfrentamientos, la represión y las detenciones arbitrarias; así como la incapacidad de los gobiernos de atender las demandas de la sociedad y garantizar justicia.

Todo lo anterior, se da en un momento en que el COVID-19 sigue matando a más personas, pero eso no ha hecho, y creo no hará detener las protestas. Una de las luchas más fuerte por ahora, es la lucha racista pero ha sido solo impulsada por grupos minorizados y violentados; quienes deberían hacerlo también son los sectores sociales privilegiados que nunca o difícilmente han vivido rechazo, exclusión o falta de oportunidades. La guerra es de justicia, de equidad, de respeto y de la búsqueda de garantías en las mismas condiciones sociales y económicas, sin distinción alguna. Lo digo, porque como chiapanecos debemos además tener respeto a los migrantes centroamericanos, africanos y caribeños; se entiende que ellos deben volver a sus país, pero no debemos correrlos o decirles con violencia o con racismos que “se vayan”, o incluso, decirles que “no son bienvenidos”, porque estaríamos ejerciendo una actitud discriminatoria y racista. Así que es nuestra tarea eliminarla, trabajar en ello para erradicarla.






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