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Basta de los desplazamiento forzado


Una de las cosas comunes en Chiapas es el desplazamiento forzado, siendo esta una grave violación a los derechos humanos. Se trata de uno de los dramas más terribles que le pueden pasar a una persona, a una familia, a una comunidad, ya que pierden su proyecto de vida, pierden parte de su historia, que van desde su vida cotidiana, sus recuerdos y sus prácticas culturales, hasta sus bienes materiales e inmateriales y sus herramientas de trabajo. En el caso de los pueblos indígenas, los desplazados pierden su tierra, su terruño; se fractura su cotidianidad, se apodera de ellos un dolor profundo que cruza el cuerpo y se expresa en su andar, en una búsqueda de la vida en el vacío, al ser obligados a huir para sobrevivir. En Chiapas, la concepción del desplazamiento forzado es relativamente reciente, a pesar de que, en términos generales e históricos, la población ha estado en constante desplazamiento ocasionado por los intereses económicos de poderes fácticos y políticas de gobierno en cada época. Las comunidades indígenas han sido la población más afectada. Hoy en día, el desplazamiento forzado, como estrategia contra insurgente, continúa con la utilización de grupos que aprendieron las tácticas de guerra e implementación del terror paramilitar. Actualmente son los sucesores de paramilitarismos, sustentados por las mafias de la región, los poderes fácticos que reaccionan a los intereses locales y sus vínculos con los gobiernos municipal, estatal y federal, provocando un pacto de impunidad. Chiapas ha enfrentado estas acciones duramente; uno de los últimos casos se dio hace unos días, sobre el retorno de familia que habías sido desalojados. Así que 6 familias tsotsiles, 30 personas en total, originarias de Río Jordán, Colonia Miguel Utrilla, Los Chorros del municipio de Chenalhó, e integrantes de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, retornaron este 20 de mayo, a su comunidad luego de permanecer un año, nueve meses y cuatro días en desplazamiento forzado interno. Desde el 16 de agosto de 2019, Las Abejas de Acteal no habían desistido a la búsqueda de un retorno seguro y digno para sus compañeros, esto con la demanda del diálogo ante las autoridades oficiales locales, municipales y estatales para el respeto a su autonomía y libre determinación. Dicho retorno se dio en un contexto de falta de protección a las personas en situación de desplazamiento forzado interno en Chiapas, así como a la falta de verdad y acceso a la justicia. El Frayba recordó que, familias de Rio Jordán y Los Chorros, fueron desplazadas de manera violenta de su comunidad, donde destruyeron y saquearon algunas de sus casas, así como el corte de luz y agua, por no aceptar proyectos gubernamentales. A todo esto lo que perjudica estas acciones son muertes sobre todo en la niñez.

La CDH dijo que, el mensaje del estado mexicano es que no se garantiza los derechos de las niñas y niños a una vida libre de violencia y a la integridad personal. Enfatizaron que, la violencia contenía, los municipios más visibles son: Aldama, Chalchihuitán, Chilón, Pantelhó, y Venustiano Carranza, además el desplazamiento forzado interno es uno de los fenómenos históricos que han sido invisibilizados, entre otros por la falta de respuesta del Estado, que permite la vulneración continua y múltiple de derechos, enmarcándose en tratos crueles, inhumanos y degradantes y tortura. Además la tortura ya no es exclusiva de personas privadas de la libertad o como método de represión a movimientos sociales o de resistencia, sino que en la actualidad se presenta dentro de las dinámicas del desplazamiento forzado interno que ocurren en el estado.

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