¿Bueno o malo legalizar la marihuana?
- AFP
- 20 abr 2021
- 3 min de lectura

Tras más de un siglo de prohibición, México está a punto de convertirse en el tercer país en regular a nivel nacional el consumo lúdico de marihuana. De acuerdo con registros de la Encuesta Nacional de Adicciones de 2011, en nuestro país existen 5.7 millones de consumidores de marihuana aproximadamente. Los hombres de entre los 12 a 65 años, son quienes hacen mayor uso de la sustancia cannábica, que desde inicios del siglo XX fue catalogada dentro de las drogas ilícitas. Eso si hay que aclarar que , el cannabis no es la raíz de todos los males ni la cura de todas las enfermedades. Uno se preguntan como podrían despenalizar la marihuana en un país como México; un país lleno de violencia. Según la ciencia de la salud, que su consumo podría producir mayores riesgos de padecer accidentes cerebrovasculares, cáncer testicular, dolor abdominal intenso y deterioro en el aprendizaje y la memoria, así como la posibilidad de presentar episodios de psicosis. Pero también sabemos que el consumo de cannabis muchos lo usan como fines médicos, los beneficios medicinales de la marihuana son innegables, ya que gracias a sus propiedades analgésicas es capaz de atenuar las molestias de pacientes en situación terminal. El impacto de legalizar la marihuana, en cuanto a la violencia, es un área sumamente gris. Aunque muchas veces se asume que la legalización traería consigo una reducción casi automática en la violencia y un proceso de pacificación, no hay muchas evidencias para asegurarlo. El impacto de legalizar la marihuana, en cuanto a la violencia, es un área sumamente gris. Aunque muchas veces se asume que la legalización traería consigo una reducción casi automática en la violencia y un proceso de pacificación, no hay muchas evidencias para asegurarlo.
Pero que no se nos olvide que estamos en un país con cifras récords de homicidios por la violencia, existe la esperanza de que la regulación disminuya el poder de los cárteles. Sea como sea, la iniciativa legal no nace de la voluntad política, sino de un fallo de la Suprema Corte que, tras varios amparos, declaró en 2019 inconstitucional la prohibición y obligó al Congreso a regular el asunto. A las puertas de las elecciones intermedias, el Senado y la Cámara de Diputados no se ponen de acuerdo en el texto definitivo, por lo que ya es casi seguro que pedirán al Alto Tribunal un cuarto aplazamiento, pues el actual vence el 30 de abril.

El proyecto permite portar hasta un máximo de 28 gramos de cannabis y prevé un sistema de licencias para cultivar hasta ocho plantas en casa, fundar asociaciones de fumadores, así como producir y vender marihuana y cáñamo industrial. Se estima que el trafico de todas las drogas representa entre 25%y 30% de los ingresos de un cártel y de esos ingresos, casi la mitad corresponde a cocaina y opiáceos, es decir, que la marihuana representa menos de 10% de los ingresos de un cártel, y desafortunadamente, todas las otras actividades generan mayores ingresos. Como estrategia contra la inseguridad, es posible que la legalización genere competencia y con ello más violencia y en muy limitados casos y en mediano o largo plazo, una industria legal y formal a partir de la estructura de algún cártel y con ello, una reducción en la violencia. Sin embargo, en la mayor parte de los casos, la legalización tendrá un impacto nulo o incluso negativo en cuanto a la seguridad del país y ello, principalmente si la legalización es solo vista como una solución a la violencia, sin tomar en cuenta a los productores, la cadena de productores, la cadena de producción y suministros, y a los consumidores en ambos lados de la frontera. Y desafortunadamente ello no tiene nada que ver con el producto en sí, sino con las estructuras criminales que hoy día tenemos en nuestro país.






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