Chiapas, primer lugar en embarazo de niñas y adolescentes
- ALEJANDRA OROZCO
- 21 ene
- 4 min de lectura
Hace unos días, un hecho puso a Chiapas de nueva cuenta en el foco nacional e internacional, para nada positivo: una menor de tan solo 13 años dio a luz y estuvo a punto de perder la vida, poniendo en evidencia que la entidad se mantiene en el primer lugar nacional en embarazos de niñas y adolescentes, según las Estadísticas de Nacimientos Registrados (ENR) 2024, publicadas por el INEGI, hace unas horas, la menor fue dada de alta, aunque su bebé se mantiene luchando por su vida en un hospital de la capital chiapaneca.

Durante 2024, la tasa de natalidad adolescente en el estado, para madres de 10 a 17 años, fue de 19.4 por cada mil mujeres, frente a 10.1 de promedio nacional, es decir que Chiapas registra casi el doble de nacimientos en adolescentes que la media del país, superando ampliamente a Oaxaca y Michoacán.
Un problema que se viene arrastrando
Lamentablemente, el estado no ha logrado reducir de manera significativa los embarazos adolescentes, ya en 2015, hace 11 años, la entidad reportaba un 20.3 por ciento, que en casi nada ha reducido al día de hoy, lo que refleja un estancamiento derivado de la pobreza, las desigualdades estructurales y el abandono institucional, particularmente hacia las mujeres indígenas.
Esta problemática está fuertemente ligada a la pobreza estructural, baja escolaridad y vulnerabilidad en zonas periféricas y comunidades indígenas, siendo Chiapas uno de los estados más vulnerables en ese sentido, donde parece que la ley no aplica en aquellos pueblos que se rigen por sus usos y costumbres, que de tradicionales no parecen tener nada.
La realidad es que la mayoría de estos embarazos no son voluntarios, y existen grandes diferencias de edad entre la madre y el padre, traduciéndose en abuso y violencia sexual disfrazados de “matrimonios arreglados”, incluso, en muchos casos, las mujeres tienen la intención de usar algún método anticonceptivo, pero no les es permitido, poniendo en riesgo su vida y, en muchos casos, perdiéndola.
Esto aunado a la falta de acceso a educación sexual integral, servicios de salud sexual y reproductiva y, cuando sí los tienen a la mano, no se les permite ejercer su derecho a elegir, ya que en pleno 2026 persisten prácticas como el matrimonio infantil, que está prohibido en Chiapas desde 2024, pero no se aplica efectivamente, por lo que muchas asociaciones y organizaciones que protegen a las infancias señalan al Estado como cómplice por omisión.
Cifras de miedo
Chiapas contabilizó hasta 2024 un total de 9 mil 176 partos de madres adolescentes de entre 10 y 17 años, colocándose a nivel nacional en el lugar número uno, de estos, 4 mil 010 tenían 17 años, 2 mil 900, 16 años, mil 509, 15 años, y 757 entre 10 y 14 años, uno de los casos que más han sonado han ocurrido en Ocosingo, donde una niña de apenas 10 años dio a luz y el padre registrado tiene 17 años, lo que implica una diferencia de sie7e años.
Aquí en Tuxtla Gutiérrez, se registró un nacimiento con una madre de 11 años y un padre de 32 años, lo que representa una diferencia de 21 años, develando un posible caso de abuso, aparte de los que no salen a la luz, y pone el dedo en el renglón para proteger a las infancias, cabe señalar que la legislación mexicana prohíbe el matrimonio infantil, por lo que los 18 años es la edad fijada como mínima para contraer nupcias.
El caso más reciente
La adolescente de 13 años de identidad reservada que ha encendido las alarmas en esta ocasión, ingresó el 3 de enero al Hospital de las Culturas, inicialmente con un cuadro de probable sarampión, dificultad respiratoria y neumonía, además de presentar complicaciones obstétricas, entre ellas una atonía uterina, por lo que luego fue trasladada al Hospital de la Mujer de San Cristóbal, donde dio a luz.
En horas recientes, autoridades del IMSS Bienestar confirmaron que la menor ya fue dada de alta, sin embargo, el recién nacido continúa internado debido a complicaciones graves asociadas a su prematurez extrema en el Hospital Rafael Pascacio Gamboa, en Tuxtla Gutiérrez, quien también presentó complicaciones propias de su condición, entre ellas una enterocolitis necrotizante, por lo que actualmente recibe atención especializada en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
La joven permanece bajo el resguardo de sus padres, aunque señaló que el hombre de 17 años que la acompañaba era su esposo, la investigación por pederastia continúa y será la autoridad ministerial la que determine si se requiere la intervención de alguna institución de protección.
El marco legal
Tras el ingreso de la adolescente al hospital, la investigación se inició de oficio, luego de que los trabajadores sociales reportaron el hecho conforme a los protocolos, sin existir una denuncia formal por parte de la familia, las indagatorias las lleva a cabo de la Fiscalía de Justicia Indígena para determinar posibles responsabilidades penales.
En primera instancia, las autoridades dieron a conocer que la madre, de 13 años, y el padre del bebé, de 17, cohabitan con el consentimiento de los padres de ambos, no obstante, la Fiscalía General del Estado (FGE) continuará con la integración de la carpeta de investigación para esclarecer los hechos conforme a la ley, ambos adolescentes son originarios del municipio de San Juan Chamula, aunque actualmente residen en la colonia San Antonio del Monte, al norte de San Cristóbal de Las Casas.
“La realidad demuestra que la ley no se está aplicando de manera efectiva, ya que estas uniones continúan ocurriendo sin que autoridad alguna intervenga para prevenirlas, investigarlas o sancionarlas”, sostuvo la Comisión de Niñas, Niños y Adolescentes, de la Colectiva Feminista 50+1 Chiapas, la organización exige una investigación inmediata del caso y ha exigido que se cumpla la legislación que prohíbe el matrimonio infantil y las uniones forzadas, sin excepciones culturales que vulneren los derechos humanos, entre otras medidas cautelares que garanticen la protección de la integridad de la víctima.








Comentarios