• AFP

El hogar no siempre es un buen refugio para las mujeres


La pandemia elevo el numero de mujeres asesinadas y violentadas, esta fue de las preocupaciones que se alertó pero poco se ha logrado disminuir el número de víctimas. Primeramente cuando se dio el confinamiento, lastimosamente a las que le fue mal fue a las mujeres, a las madres de familia; se suponía que el confinamiento era una medida de protección, pero conllevó a otro peligro mortal. El confinamiento avivó la tensión y el estrés generados por preocupaciones relacionadas con la seguridad, la salud y el dinero. Asimismo, se reforzó el aislamiento de las mujeres que tienen compañeros violentos, separándolas de las personas y los recursos que mejor pueden ayudarlas. En marzo de 2020, Línea Mujer, el servicio de llamadas de emergencia de la Ciudad de México, recibió 1,920 llamadas relacionadas con violencia familiar, el número más alto desde que tenemos registro. Por varios meses después de ese histórico pico, el número de llamadas mensuales rondó los 1,700; muy por encima de las 1,000 que solía haber cada mes. Por tanto, 2020 fue un año con índices de llamadas por violencia familiar inusualmente altos. Todo esto, aunado a los testimonios de colectivas y organizaciones feministas que trabajan violencia de género, nos llevó a algunas a sospechar que el aumento de la violencia familiar se traduciría inevitablemente en un aumento en los asesinatos de mujeres que ocurren al interior de las viviendas. Una buena noticia es que en 2020 en general vimos un estancamiento en el número de homicidios del país. Mientras en 2019 hubo en México 36,065 asesinatos, en 2020 hubo 35,644. En el caso de las mujeres, la reducción es especialmente notoria en la vía pública donde el número total de mujeres asesinadas disminuyó en 10%. En la vivienda más que una reducción significativa vemos un estancamiento; el número de asesinatos de mujeres en 2020 fue prácticamente igual al de 2019. Idealmente esta reducción se mantendría en los siguientes años y sería consecuencia de las políticas de seguridad, no de la pandemia. No obstante, hasta este año podremos resolver esa interrogante. Este año, pese a que no se ha declarado una emergencia sanitaria, las cifras parecen seguir en aumento, sobre el incremento de la violencia contra mujeres y niñas en los hogares. La Red Nacional detectó en todo 2020 un incremento del 40% en las violencias contra las mujeres en comparación con las atenciones que se brindaron en 2019. Y 2021 no ha sido la excepción: pues el aumento fue del 4% en comparación al mismo periodo del año anterior. En un panorama más desalentador, expone que la cifra negra de violencias contras las mujeres en México es de casi el 90%, y aún así, destaca, los datos del Secretariado Ejecutivo muestran que si en años anteriores el promedio de feminicidios era de 10 al día; en 2020, la estadística llegó a 18 mujeres y niñas asesinadas. El propio gobierno mexicano reconoció en 2020 que el confinamiento podía derivar en una situación de violencia para las mujeres y sus hijos, al ser obligadas a pasar más tiempo con sus agresores en el ámbito privado. Por ello, reforzó la línea de atención telefónica, pero ¿qué tan eficiente ha resultado?.


Históricamente México tiene una pandemia que lacera y que deriva en una crisis nacional derechos humanos: las violencias machistas. Esto es una pandemia histórica, que se agudizó y evidenció (con el Covid-19). Seguimos en pandemia, en estas dos pandemias que han incrementado las violencias contra las mujeres, tanto físicas y sexuales como económicas. ¿Qué seguimos esperando?, una iniciativa, propuesta o lo que sea pero que comiencen a mermar el numero de feminicidios, violencia y maltrato de genero. Basta de que ningún gobierno haga algo realmente favorable para la mujer.