• Mario Aquino

El periodismo como impulsor hacia el proceso revolucionario de 1910

Tuxtla.- Uno de los comentarios más conocidos en la actualidad, es “Madero, Villa y Zapata, no tenían redes sociales, y así iniciaron una revolución”; claro, porque el trabajo de difusión ya lo había hecho la prensa años anteriores, gracias a estos ilustres, pioneros por dar a conocer su pensamiento a travez de los diarios repartidos en varias partes del país; es aquí donde se puede observar como funge de vital importancia la prensa, la cual hoy en día es cuestionada ante diversas situaciones.



Durante este régimen porfirista, existieron varios semanarios de suma importancia, un ejemplo puede ser “El hijo del Ahuitzote”, Fundado por Daniel Cabrera en agosto de 1885, asimismo “El universal”, creado por Rafael Reyes Spíndola, considerado el periódico del partido científico, esto gracias a su cercanía al poder; ahora bien, no debemos dejar a un lado a los hermanos Magón, quien a pesar de saber las consecuencias que tendrían, elaboran un legado el cual fue muy importante para el detonante de la revolución; los oaxaqueños provenían de una familia donde siempre prevaleció el ideal revolucionario, pues en las memorias escritas, se menciona que todas las noches se comentaban los sucesos del día, su padre trataba de hacerle notar las situaciones desiguales que generaba el gobierno. Ante su largo camino migrando de su tierra natal, Ricardo F. Magón a los 18 años establece su primer periódico “El Demócrata”, estos textos eran de carácter opositor, el objetivo que llega a tener era denunciar la corrupción en los tribunales, así como la explotación por parte de las industrias de clase privilegiada; en estos espacios se harían visible las cartas de pobladores humildes, donde hacían saber las injusticias que sufrían, no pasó mucho tiempo cuando la brutalidad del estado, censura y aprisiona a los hermanos Magón.


En 1900 después de las adversidades sufridas por parte de Porfirio Díaz, Ricardo funda “Regeneración”, él buscaba dirigirse de manera especial y precisa, a los iletrados, analfabetas, los más pobres e indefensos, de igual forma a los ignorados y explotados, pues cabe recalcar que estos representaban a más del 50% de la sociedad mexicana; aunque esto se subleva en un lapso corto, pues un año después los vuelven a detener y encarcelar; en los análisis historiográficos, hace mención que dentro de estas cárceles, se encontraban grandes escritores, los cuales crean una comunidad para empezar a divulgar esta información, creando un periódico interno; en 1902, los hermanos Magón, Enrique y Ricardo, a pesar de todo lo vivido, seguían con la idea de tirar publicaciones en contra del régimen, a diferencia de su hermano Jesús, quien al salir libre, decide alejarse de ese camino; es ahí donde nace “El hijo del Ahuizote”, de carácter caricaturista, Juan Sarabia menciona: “Con las “saritas” del hijo del Ahuizote, el pueblo además de reír, disipa sus temores, con las risas entierran el respeto a Díaz”.



La visión causada por los escritos de Ricardo F. Magón, eran tan buscadas por el pueblo, que no les importaba pagar lo que fuese con tal de leer esas grandes ideas, juntándose en grandes grupos para poder tener una mayor difusión, gracias a las regalías que su trabajo había elaborado, el régimen sentía una punzante presión por parte de los diversos legados que se crearon como “El nieto del Ahuizote” y “El tataranieto del Ahuizote”, todos estos con un mismo fin; en 1903 se van a Laredo, Texas, con ayuda de sus colegas vuelven a poner en circulación el diario “Regeneración”, el cual llegó a tener la clandestinidad y el exilio de muchos subscriptores; su importancia funge en 1906 cuando mineros de Cananea, Sonora protestan en contra de sus patrones, por las malas condiciones de trabajo, poco después, en Río Blanco, Veracruz obreros textiles, se organizan para pedir más salario y menos horas de trabajo, pero estas huelgas fueron sometidas por el régimen. Uno de sus descritos habla de la vieja alianza entre gobierno, iglesia y ejército:


“Todos los seres humanos tienen derecho a ser felices, para ello deben ser libres, sin embargo, se encuentran a los pies de sus verdugos diciendo la paz es buena, la paz es un gran bien, pero, hay un grupo de personas que se oponen al disfrute de la felicidad, el fraile, el soldado y el gobernante, y entonces el apóstol justifica la explotación e imbuye un temor al infierno, con esos pretextos se esclaviza a la población, por lo que, reflexiona que ante una paz así, debemos rebelarnos todos los que todavía andamos en dos pies. La muerte en medio de la Revolución es más dulce que la vida en medio de la opresión. La libertad o la muerte, debe ser nuestro grito, y a su conjuro, levantémonos todos para aplastar, primero, a los cobardes que predican la paz; en seguida, a los tiranos” (Palencia, Et.Alt. 2019, P. 41. )


Posterior a 1909, Ricardo se habían radicalizado aún más, pues las múltiples ocaciones de haber estado preso con tal de no hacer mas propaganda, le hicieron idealizar que los problemas sociales del país pudieran ser resueltos con reformas políticas; es por eso, ni él, ni sus seguidores podían unirse a la revolución maderista, que estalló el 20 de noviembre de 1910, bajo el tratado de “San Luis”, el cual Francisco I. Madero había elaborado estando preso en San Antonio, el cual es el único tratado, que incita a la revolución con fecha y hora exacta, pero esto no ocurre de la noche a la mañana, todo el proceso antes mencionado de Ricardo F. Magón, fungió de suma importancia con su labor periodística, para que ese tratado tuviera tanto éxito en el pueblo mexicano.



“Nosotros estamos convencidos de que la libertad política es una mentira en los que concierne a la clase trabajadora. Los pobres no reciben ningún beneficio con el hecho de poder designar a los hombres que han de dominarlos, y es por eso que los liberales luchamos por la emancipación económica del proletariado, y nuestro objetivo es que la tierra y la maquinaria de producción quede en poder de todos y cada uno de los habitantes de México, sin distinción de sexo"


Los magonistas siguieron publicando con el apoyo del Partido Socialista Estadounidense y ahora se había declarado abiertamente anarquista, es decir, pensaban: “Los hombres no necesitaban de gobiernos para organizarse socialmente”.