Historia del Jade en el mundo prehispánico
- NOÉ JUAN FARRERA
- 23 mar
- 2 Min. de lectura
Tuxtla.- El jade es una de las piedras más valiosas en la actualidad, pero para la civilización maya tenía un significado aún más profundo, vinculado con la eternidad, la fertilidad y el poder. Más valioso que el oro, este mineral era utilizado tanto en rituales como en la vida cotidiana, dejando un legado que hoy sigue fascinando a investigadores y viajeros.

Los mayas apreciaban especialmente el jade de color verde intenso, conocido como jade imperial, así lo dejan de manifiesto, los innumerables hallazgos arqueológicos a lo largo del continente. Este mineral se formaba bajo enormes presiones subterráneas y emergía con los movimientos de las placas tectónicas.
En Mesoamérica, se obtenía principalmente de la falla del Motagua, en Guatemala, y su dureza extrema lo convertía en un símbolo de inmortalidad. Además de su asociación con la vida y la fertilidad, el jade representaba los recursos esenciales para la agricultura, como el agua y el maíz.

Su importancia era tal que la nobleza maya lo utilizaba en joyas, máscaras funerarias y herramientas ceremoniales. También se le atribuían propiedades terapéuticas, creyendo que tenía el poder de curar enfermedades.
Cuando un gobernante maya fallecía, era enterrado con ornamentos de jade como una forma de preservar su jerarquía en la otra vida. Los guerreros, por su parte, usaban pectorales de jade como símbolo de protección y poder. Investigadores como Herbert Castellanos han analizado la relación del jade con la cosmovisión maya, destacando su presencia en rituales funerarios y su importancia en el comercio mesoamericano.

Sus estudios han permitido comprender mejor cómo este mineral se integraba en la estructura social y religiosa de los mayas. Para quienes desean conocer más sobre este fascinante tema, el Museo del Jade en San Cristóbal de Las Casas, ofrece una exposición completa sobre el uso, significado e historia de esta piedra en la cultura maya, así como sus diferentes tonos.
Comentarios