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Importante la salud materna

  • EDITORIAL
  • 13 dic 2022
  • 3 min de lectura

Decidí escribir sobre las muertes maternas, porque recién paso dentro de mi circulo social y parece que no existiera pero las cifras son muy marcadas e incluso la autoridad de salud ha trabajado sobre ello, poco o mucho pero al menos en los discursos y sus cifras existen. La mortalidad materna es inaceptablemente alta. Cada día mueren en todo el mundo unas 830 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. El 99% de todas las muertes maternas ocurren en países en desarrollo.

La mortalidad materna es más alta entre las mujeres que viven en zonas rurales y en las comunidades más pobres. En comparación con otras mujeres, las adolescentes enfrentan un mayor riesgo de complicaciones y muerte como resultado del embarazo. La atención antes, durante y después del parto puede salvar la vida de las mujeres y los recién nacidos.

La mayoría de las muertes maternas son evitables. Las soluciones sanitarias para prevenir o tratar las complicaciones son bien conocidas. Todas las mujeres necesitan acceso a la atención prenatal durante la gestación, a la atención especializada durante el parto, y a la atención y apoyo en las primeras semanas tras el parto. La salud materna y neonatal están estrechamente relacionadas. El mes pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó información sobre las muertes maternas ocurridas en 2021, es decir, las defunciones de mujeres o personas con capacidad de gestar que se encontraban embarazadas o dentro de los 42 días siguientes a la terminación del embarazo y que ocurrieron por una causa relacionada con el embarazo o agravada por éste o por su atención, pero no por causas accidentales o incidentales.

Es importante advertir que los datos administrativos de natalidad que reporta el INEGI tienden a tener un subregistro entre el año de publicación y el de ocurrencia. Por ello, es muy probable que la RMM de 2021 se ajuste a la baja con los datos de 2022. Con el objetivo de atender este reto metodológico, desde GIRE hicimos una estimación de los datos una vez corregido el subregistro de natalidad y el resultado es alarmante: aunque la magnitud de la RMM disminuye a 66.5 al realizarse el ajuste, 2021 sigue siendo el peor año del que se tiene registro. Al desagregar la tendencia de manera mensual con los datos corregidos por subregistro se puede observar que sí existe relación entre los peores meses de contagios y defunciones por COVID-19 y el incremento de muertes maternas. Vemos un primer pico en julio de 2020 (85.79), un segundo en enero de 2021 (108.49) y un tercero en agosto de 2021 (119.49). Salvo la cifra registrada en diciembre de 2020, los últimos cuatro meses de 2021 tienen cifras más altas que las registradas durante los meses previos de la pandemia.


A partir de esto, se puede inferir que los contagios de COVID-19, ya sea como principal agravante o como una barrera para que las mujeres y otras personas con capacidad de gestar no pudieran recibir la atención médica adecuada, tuvieron un efecto directo en las muertes maternas ocurridas durante la pandemia. Ante datos como estos es necesario continuar con el trabajo de monitoreo y visibilización del impacto de la pandemia por COVID-19 en el ámbito de la atención de la salud materna. Además, es indispensable que al Estado mexicano cumpla sus obligaciones para garantizar el derecho a la salud, lo cual incluye atender los problemas estructurales a fin de disminuir las muertes prevenibles durante el embarazo, parto y postparto. Solo por mencionar y para interés, ojo con las siguientes causas de muertes maternas: Las hemorragias graves tras el parto pueden matar a una mujer sana en dos horas si no recibe la atención adecuada. La inyección de oxitocina inmediatamente después del parto reduce el riesgo de hemorragia.

Las infecciones tras el parto pueden eliminarse con una buena higiene y reconociendo y tratando a tiempo los signos tempranos de infección. La preeclampsia debe detectarse y tratarse adecuadamente antes de la aparición de convulsiones (eclampsia) u otras complicaciones potencialmente mortales. La administración de fármacos como el sulfato de magnesio a pacientes con preeclampsia puede reducir el riesgo de que sufran eclampsia. Para evitar la muerte materna también es fundamental que se eviten los embarazos no deseados o a edades demasiado tempranas. Todas las mujeres, y en particular las adolescentes, deben tener acceso a la contracepción, a servicios que realicen abortos seguros en la medida en que la legislación lo permita, y a una atención de calidad tras el aborto.

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