Israel elimina a jefe naval iraní mientras Trump lanza ultimátum para negociar
- Redacción
- hace 17 horas
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Madrid, Moscú y Jerusalén(EFE).- La tensión internacional en el estrecho de Ormuz ha alcanzado un punto crítico tras el cierre de esta vía estratégica, desatando movimientos diplomáticos y militares a nivel global. En un gesto inesperado, la embajada de Irán en España comunicó que su gobierno es receptivo a las solicitudes de Madrid para navegar por la zona, calificando al país como un aliado del derecho internacional. Este anuncio ocurre mientras el tráfico marítimo mundial sufre graves restricciones y el presidente ruso, Vladímir Putin, estima que el conflicto podría resolverse en un plazo de tres a cuatro semanas.

En el plano militar, Israel confirmó la eliminación del comandante iraní Alireza Tangsiri, señalado como el responsable directo del bloqueo del estrecho. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que su ejército continuará atacando con firmeza los objetivos del régimen, destacando la cooperación con Estados Unidos. Como respuesta, Irán lanzó múltiples oleadas de misiles contra Tel Aviv, dejando un saldo de al menos cinco heridos, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, emitió un ultimátum exigiendo negociaciones inmediatas antes de que "no haya vuelta atrás".
La diplomacia europea también busca frenar la escalada; el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, se reunió con su homólogo saudí para manifestar su solidaridad y garantizar la libertad de navegación. Francia subrayó la necesidad de evitar que el conflicto se extienda hacia el Líbano, donde los enfrentamientos entre Israel e Hizbulá han intensificado la inestabilidad regional. El estrecho de Ormuz es vital para la economía global, ya que por allí transita una quinta parte del petróleo y gas natural consumido en el mundo.
Finalmente, el G7 de Exteriores se prepara para abordar esta crisis como el tema central de su agenda en Francia. Mientras se registran contactos indirectos entre Washington y Teherán para buscar una salida negociada, la comunidad internacional observa con cautela el impacto económico global del cierre comercial. Rusia, por su parte, ha visto un alivio temporal en su gasto público debido al alza en los precios del crudo, aunque Putin advirtió a sus empresarios no confiarse ante la naturaleza pasajera de estos beneficios.
La resolución del conflicto parece depender ahora de la efectividad de las mesas de negociación y de la contención militar en Oriente Medio para evitar una guerra abierta de mayores proporciones. El mundo permanece atento a las próximas 48 horas, que serán clave para definir si se logra un acuerdo o si la ofensiva militar escala a un nivel sin retorno.








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