La Columna: Desaparecidos del radar
- Annete Lewis
- 16 jul 2025
- 2 Min. de lectura

Ya más de una semana del cese de Adonaí Sánchez Osorio en el Indeporte y ahí siguen sus cercanos, ya no tan cercanos ahora, lo ven de lejos y esperan que ya no los relacionen con él; de hecho, desaparecieron de redes sociales, esos fines de semana de “Carreritas”, que seguían con desayunos campestres en un restaurante de San Fernando.
Sí, era común que ese grupo reflejara en redes sociales, el estatus que les bridaba la protección de quien, sabían, estaba en un sitio para el que no estaba capacitado, formando imagen para el siguiente paso político y a la par, aprovechando la oportunidad para importunar a quien se dejara, con el poco poder que ostentaron; ahora, andan con perfil bajo, el fin de semana pasado hubo tres carreras y creo que no hicieron ninguna, quizá sea porque, ahora sí, los pusieron a trabajar o deben andar haciendo como que si trabajan.
Pero ahora que siguen de necios, dejan les cuento una que, ahora que ya no está la cabeza visible, los que se quedaron también hicieron enemistades y miren que apenas llevan meses en esa oficina, pero ahora ya sin quien los podía proteger a capa y espada, ahora deben andarse con cuidado.
Dicen que, el post de los juegos de Jaguares por siempre, que fueron unos cuatro o cinco partidos, finalizaban en algún bar, ya sea de Tuxtla o del municipio en el que hubieran jugado, si había las “condiciones” de privacidad y pues, ahí le calentaban la mano a los “jaguarcillos”, esos que hicieron proceso de básicas y que en alguna ocasión, alcanzaron a ver minutos en Copa MX; ellos se llevaban una lanita que no les caía mal, pero en ese mismo espacio, los verdaderos ex Jaguares, recibían el pago de ese juego y no era cualquier cosa.
En esas reuniones comenzaban a repartirse puestos, hablaban ya de las formas en las que harían “proyectos” para justificar estar en tal o cual, por ahí alguno tomó la ventaja para ser particular, otro no supo en qué estaría, mientras, los “seguros”; ofrecían: “dile al Lic Adonaí qué quieres”, “Sí, el Indetux, una plaza, dile”, entre copas y festejos y era algo complejo, porque Sánchez Osorio no ingiere bebidas embriagantes, pero disfrutaba de esos momentos en los que se sentía poderoso.
Pero ya con los cambios realizados, con la salida del triatleta y crossista, que supo cómo colarse en una carrera que ya tenía perdida.
La forma en la que salió confirma todo, nunca fue gente de Eduardo Ramírez Aguilar, o por lo menos dejó de considerarlo así, porque no era complejo “protegerlo” como ha sucedido en sexenios anteriores, con otros personajes que son cercanos de verdad. Adinaí Sánchez dio el pretexto perfecto para que lo eliminaran pronto, pero sus amigos, esos con los que compartía en aquellos “after”, ellos siguen aferrados a la chichi del gobierno.






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