La Columna: Desde las oficinas centrales
- Annete Lewis
- hace 3 horas
- 2 Min. de lectura

No les hemos contado que, cuando en este espacio comenzó a dar una opinión respecto a los dirigentes de Ademeba, hicieron un fan page para “atacar” a los distintos espacios y publicaciones, confundidos totalmente con los personajes, pero que se quedaron en evidencia muy pronto, los descubrieron.
En ese fan page se hablaba del decálogo del periodismo en muchas ocasiones, algo que sacaron de quien sabe dónde, pero que si ocuparon tiempo para parecer contendientes; sin embargo, es claro que, si ese mismo tiempo lo ocupaban en encontrar el decálogo del dirigente, otro gallo les cantara.
Ademeba no tiene oficinas centrales, bueno, no crean que nos engaña. El último que intentó poner “oficinas” para alguna asociación de basquetbol, fue aquel otro personaje que se apoderó de la Abech hace casi 20 años ya, que pensó que podía aparentar “apegarse” al reglamento, pero que el gusto no le duró más de un mes, porque no es fácil comenzar a aventarse el tiro de rentar una oficina. Hoy, hay tantas formas de tener espacios laborales, como son los que rentan oficinas por horas, días, quizá semanas y hasta meses, pero no es barato como para pensar que, en el basquetbol, se va a poder hacer eso… bueno, si hay manera pero no son que digamos muy lícito ¿verdad?
Bueno, oficinas “prestaditas”, pero es su espacio y aunque en las fotos se ven todos sonrientes, es bastante evidente la cantidad de cosas que dicen las imágenes, sin necesidad de escribir una sola letra. Hay una imperiosa necesidad de “convencer” que sí se puede, pero si lo comienzas a pensar cuando ya tienes casi una década al frente… te tardaste un buen y nada, nada asegura que tengas razón o que tu discurso tenga certeza.
Vaya a ser que, se siga allanando el camino para que el negocio de Cibapac encuentre otras sedes, ante la negativa de San Cristóbal y lo complejo que resulta Tuxtla; por el momento, solamente Tapachula sigue con ese proyecto que un año después, hermanó en Ademeba a dos personajes que, dicen entre ellos, llegaron a proferirse hasta amenazas fuertes. En fin, Dios los hace y ellos se juntas en algún determinado momento.






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