• ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: La hora del juego

Tuxtla.- Cuando Elisa nació, el trabajo prácticamente consistía en darle de comer, hacerla dormir y cambiarle los pañales, con el paso de los meses sus demandas fueron aumentando... luego también había que ponerla a hacer ejercicios, después pasaba más tiempo despierta y también había que entretenerla, y así llegamos a sus 15 meses de vida.



Hoy en día, desde que se despierta quiere jugar... su primera palabra es “vamos” o “papo”, que ya no solo significa trapo, sino también pelota, y me agarra todavía dormida y sin poder ni abrir los ojos, mucho menos ponerme a jugar.


Ya quedaron atrás los días en que bastaba una sonaja o una pelotita interactiva para tenerla entretenida, sus juguetes están en una canasta y la mayoría ni los pela, prefiere jugar con lo que la rodea, y créanme que verla inventar solita sus propios juegos me llena de nostalgia... ya es una niña grande.


La mayor parte del día, solo quiere caminar, ahí la vamos siguiendo por toda la casa tratando de que no se pegue con las esquinas, ni toque cosas que no debe, ni rompa nada para evitar que se lastime, los sentones y caídas son cosa de todos los días, pero casi no llora y hasta ahora no ha habido nada de gravedad, bendito Dios.


Hace poco, incluso tuvimos que reordenar el cuarto, de modo que ya no es el cuarto de papá y mamá + la cuna de Elisa... sino el cuarto de juegos de Elisa + la cama de papá y mamá. Y créanme que vale la pena con tal de verla feliz y tenerla entretenida.


Apenas pudimos armarle una preciosa casita de juguete que le regalaron sus tíos -mis primos y mis tíos, que para resumirlo son todos tíos de Elisa-, la resbaladilla sigue pendiente, pero le encanta estar abriendo y cerrando la puerta, a veces se viene con todo y puerta, pero por eso no hace nada sin nuestra supervisión, o le gusta meter/sacar/aventar juguetes a su casita, le gusta bastante.

También le gusta arrastrar su cebra “camina conmigo” por toda la casa, aventar su pelota y seguirla, a veces se concentra y trata de meter sus figuras en la charola (ya saben, ese típico juego de meter cada figura con su forma), aunque se desespera de no poder y lo avienta todo, porque también le choca que le enseñes, todo lo quiere descubrir ella solita.


También le compramos una muñeca con chupón, fue amor a primera vista, la besa y la hace dormir, aunque a veces también la agarra como carrito y la arrastra por el suelo, así que el próximo regalo sin duda será un carrito. Y otro de sus hobbies es aventar todas las almohadas y juguetes que tiene en su cuna al piso, aunque luego la pongo a levantarlos.


También ha tenido mucho acercamiento con la lectura... bueno, más o menos; tiene cuatro libros de los cuales ha tenido dos favoritos que le encanta que le lea una y otra vez, aunque ahora le gusta morderlos y masticarlos, dejándose toda la boca azul.


Por lo regular, la dejamos que explore su cuarto de juegos, nos ponemos en la puerta para que no salga y le estamos moviendo el ventilador para que el aire la siga a donde va, porque hace mucho calor y ella suda rapidísimo, y se la pasa de un lado a otro, sacando y dejando juguetes, divirtiéndose e inventando sus propios juegos, nosotros nada más vemos que no se golpee o toque lo que no debe.


En realidad, no le hemos comprado muchos juguetes... muchos se los han regalado y los ha disfrutado todos, en cada etapa de su corta vida, sus gustos van cambiando y sus actividades también, creemos que debe explotar su imaginación lo más que pueda y a veces tener demasiados juguetes la puede sobre estimular.


Además estamos aprovechando, porque cuando empiece a saber lo que quiere y pedir cosas, obviamente haremos lo posible por dárselas, siempre con límites para que valore lo que tiene, pero también haciéndole sus gustos... ¿sí me entienden? Es que esto de ser mamá es complicado y lleno de contradicciones.


Hasta ahorita creo que es feliz y no le ha faltado nada... hay que mantener el ritmo, y sobre todo enseñarle a respetar los límites, sin duda es una niña con mucha pila y entre todos nos tenemos que turnar para seguirle el ritmo... eso sí, acaba bien cansada y después de un buen bañito y cenar rico -cuando quiere-, cae redondita y duerme bastante bien.