La violencia tiene una causa en México
- EDITORIAL
- 10 ago 2023
- 3 min de lectura

Para nadie es un secreto que en México estamos experimentando una crisis de violencia y seguramente la mayoría de nosotros estamos hartos de esta situación. De escuchar reportes sobre desapariciones, feminicidios, ejecuciones, masacres, tiroteos, secuestros, etc. Pero, sin importar el delito, algo que resulta sumamente extraño es que, de algún modo, siempre encontramos la forma de responsabilizar al narco. Que una niña está desaparecida, seguramente es porque su papá le debía dinero al narco. Que mataron a un adolescente, seguro es porque vendía droga. Que desapareció un maestro, es porque se metió con el narco. Es innegable que en nuestro país la violencia extrema se ha vuelto algo cotidiano, pero ¿es todo culpa del crimen organizado?. Hay trabajos de investigación que argumentan que la crisis de violencia que se vive hoy en el país es, en gran parte, el resultado de la famosa “Guerra contra el narco”, pues es a partir de 2007, poco después de implementar esta estrategia de seguridad, las cifras de delitos de alto impacto (secuestros, asesinatos, masacres, etc.) se dispararon. Uno de los más interesantes es quizá la investigación publicada por Robles, Calderón y Magaloni en 2013,”Las consecuencias económicas de la violencia del narcotráfico en México”, publicación que explica cómo es que la militarización de la seguridad pública sólo terminó por transformar a los grupos criminales, pasando de ser vendedores de droga a secuestradores, extorsionadores y sicarios. Esto debido a q

ue la eliminación de sus cabecillas y el incremento en las incautaciones de drogas creó grupos criminales más competitivos, dispuestos a recurrir a cualquier estrategia para mantener sus operaciones. No obstante, para asegurar el respeto y protección de los derechos de las personas, nuestras autoridades no pueden caer en narrativas simplificadas, pues la realidad es que no todo es culpa del narco. Definitivamente algunos procesos de justicia serían mucho más fáciles si todos los delitos de nuestro país fueran atribuibles a los cárteles de droga. Pero culpar a estas organizaciones de todos los feminicidios, secuestros, ejecuciones y masacres es una falta de respeto a las víctimas y una violación a su derecho a la justicia. En México diferentes actores han convertido al narco en el villano perfecto. Por un lado, a este criminal oscuro e imposible de encontrar se le responsabiliza de cualquier cantidad de delitos de alto impacto, dándonos una explicación simple y satisfactoria para la crisis de violencia. Por otro, esta misma acción deslinda a las autoridades de sus responsabilidades y de los crímenes que incluso ellas mismas han cometido. Incrementando así, la impunidad y la desconfianza en nuestro propio sistema de justicia. Pero ¿cómo no culpar al narco? ¿Cómo no volverlo el villano de esta historia cuando resulta tan conveniente? Como menciona Valencia Triana en su texto Capitalismo Gore y necropolítica en México contemporáneo, “el estado se beneficia del temor infundido en la población civil por las organizaciones criminales, aprovechando la efectividad del miedo para declarar al país en estado de excepción justificando de esta manera la vulneración de los derechos humanos y la implantación de medidas autoritarias…”. Sin embargo, más allá de volver a simplificar el fenómeno de la violencia y responsabilizar solo al Estado, este texto también busca hacernos reflexionar sobre cómo el resto de nosotros hemos abonado a la crisis de violencia actual. Aunque parte de las historias de desapariciones, asesinatos y crímenes violentos tienen como causa la falta de un gobierno que garantice la salvaguarda de la vida y bienes de la población, también hay que contemplar que grandes sectores de la sociedad aún se mantienen ajenos a los procesos de construcción de paz y seguridad. Ejemplo de ello también son los productos culturales que replican la narcocultura y prácticas de violencia.






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